Esta mañana he estado en el Sage Summit Tour en Madrid presentando Sage Live a más de 2000 partners y clientes. La foto me la ha hecho Lucas de Mendoza que ha estado conmigo compartiendo escenario para la ocasión.

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Esta mañana he estado en el Sage Summit Tour en Madrid presentando Sage Live a más de 2000 partners y clientes. La foto me la ha hecho Lucas de Mendoza que ha estado conmigo compartiendo escenario para la ocasión.

Con ya unos cuantos miles de usuarios de Financials (antes llamado Sage Live) en producción en 7 países, ha llegado el momento de publicar esta apasionante fotografía donde estamos los que empezamos el proyecto hace exactamente 2 años en San Francisco.

De izquierda a derecha: Albert (yo), Jarett, Klaus-Michael, Susie, Ramón, Mary, Kevin, John, Alex y Steve. Faltan en la foto: Marcus y Chuck. Después de estos han venido muchos más pero ellos siempre serán los Padres y las Madres de lo que hoy es uno de los buques insignia de la compañía en la que trabajo.
Hoy he contratado mi primer servicio con Uber aprovechando que estaba en Laurenceville en mitad de la nada (que es donde está nuestra oficina de Sage en Atlanta). El servicio es espectacular: pides el coche a través de la app del teléfono y viene en menos de 5 minutos, puedes ver en tiempo real donde está el coche y finalmente no tienes que pagar en efectivo el servicio sino que se carga automáticamente en tu cuenta.
Los coches están limpios, son confortables y los conductores se deshacen en amabilidad porque saben que después vas a tener que valorar el servicio y… nadie va a pedir un un conductor que tenga malas valoraciones. Este simple hecho hace que el servicio sea impecable. Y además es más barato que un taxi.
En fin, o se espabilan los taxistas, modernizan sus coches, sus aplicaciones y métodos de pago y se dedican a «optimizar» sus rutas (por llamarlo de alguna forma) o desaparecerán pronto.
Por cierto, mi padre ha sido taxista durante más de 30 años.
La primera vez que cogí un avión fue en la Semana Santa de 1995 y volé a Dublín para recorrer Irlanda con mi amigo Jordi; ese mismo verano hice mi primer interrail por algunos de los países del este (Hungría, Chequia, Polonia,…) y fue en ese viaje cuando comencé con la tradición de traerle a mi madre los «jaboncitos» de los hoteles por los que pasaba.

Durante casi 20 años recolectó todos los jabones que le traía y los guardaba en la caja de la imagen procurando que no hubiera ninguno repetido.
Hoy, Día de la Madre, era un buen momento para recordar la caja de los jabones de mi madre que murió hace ya casi 5 meses.
Esta mañana he corrido mi maratón número 30 en Barcelona. Con mucho sol, 25 grados y un ligero viento que te hacía parecer que no hacía tanto calor, a partir del km 24 todo ha comenzado a hacerse complicado y al final me he ido a las 3h 58′ 03». El año que viene seguro que irá mejor.
