En las montañas del Sobrarbe (Huesca) hay presencia actual de oso pardo en libertad de forma ocasional o en tránsito.
Los osos han estado siempre ligados a la comarca y existen miles de fragmentos fósiles del Oso de las Cavernas datados hace unos 40.000 años y expuestos en el Museo del Oso de las Cavernas en Tella.
Durante siglos, los montes de la comarca del Sobrarbe y el Pirineo central fueron el hogar natural del oso pardo autóctono, al que los lugareños siempre llamaron orso (oso en aragonés), una convivencia marcada por la dura relación con los pastores locales debido a los ataques esporádicos al ganado ovino y caprino. Sin embargo, la persecución directa, la caza legal (considerada «alimaña» hasta 1967) y el uso de venenos diezmaron la población de forma crítica hacia las décadas de 1960 y 1970, cuando los avistamientos se volvieron excepcionales y la subpoblación nativa de esta zona del Pirineo quedó prácticamente extinguida y abocada a la desaparición total.
Para revertir esta pérdida, a mediados de los años 90 se pusieron en marcha los primeros programas transfronterizos de reintroducción con osos procedentes de Eslovenia. Gracias al éxito biológico de este proyecto, la cordillera pirenaica cuenta hoy con una población estimada de unos 130 ejemplares. El último censo oficial coordinado por el Gobierno de Aragón confirma la presencia consolidada de al menos 8 osos en territorio aragonés. Entre ellos destaca el macho adulto Cannellito (hijo de Cannelle, la última osa autóctona), quien campea habitualmente de forma libre e intermitente por los densos bosques de las comarcas orientales de la Ribagorza y el Sobrarbe.
En «Nabaín, montes y hombres. Huella recíproca» de Óscar Ballarín Plana, en la página 94 habla un poco de los cazadores de orsos que hubo en el siglo XX antes de 1970 y de como les reportaba algo de dinero por enfrentarse con escopetas y cuchillos a estos animales que atacaban al ganado.
Todavía lo estoy leyendo, pero lo recomiendo totalmente: es una lectura indispensable para entender la forma de vida tradicional en los pueblos de la montaña de Nabaín (Yeba, Ascaso…).