El libro de autógrafos de mi madre

En 1950, cuando mi madre tenía 15 años, comenzó a recopilar autógrafos y dedicatorias de sus amigos, algo que parece ser estaba bastante extendido en esa época. Tenía una pequeña libretita de color azul y página a página sus compañeros de escuela y amigos iban escribiendo pequeñas notas, incluso dibujos y por supuesto sus firmas.

Página 25 del libro de autógrafos de mi madre

En algo menos de 3 años recopiló 34 firmas de personas que a día de hoy, si siguen vivas deben rondar los 80 o 90 años. He creado este pequeño listado que agrupa las que tienen apellido y he añadido la fecha y lugar, si se especifica:

      • Magda Heibmann, 15-03-1951.
      • María Asunción Parillard, 31-06-1950.
      • Rosa María Fonatanals.
      • María Mercedes Pallares, 01-06-1950, de la escuela.
      • Mari Carmen Prats, 01-07-1950.
      • Ana María Cuyás, de la escuela.
      • Marta Prat.
      • María Rosa martí, del curso.
      • María Domenech, 22-06-1950, del curso.
      • Ramón Bastida.
      • José Guirao.
      • María Martín-Mora, 14-06-1950, del curso.
      • Ana María Martí, 21-06-1950.
      • Noemi Rosa Rodríguez, 21-06-1950.
      • José Guardiá, 27-08-1950, Gornal.
      • Mari Carmen Guardià, 27-08-1950, Gornal.
      • Tereza Lanza, 10-09-1951.
      • Mari Carmen Fortuny, 20-08-1951.
      • Carmen Salvat.
      • María Guiu, 04-09-1951, Barcelona.
      • Asunción Rojo, 05-05-1952, Academia Cots, Barcelona.
      • Milagros Requeijo, 06-09-1951.
      • Reneé Bristot, 06-07-1952, compañera de trabajo.
      • María Azucena Royo, 20-11-1952, compañera de trabajo.
      • Jaume Gené, 23-11-1952.
      • Pepita Grau, 25-11-1952.

He grabado un pequeño video con todas las páginas de la libreta de autógrafos por si alguien tiene curiosidad en ver lo artístico de muchas de sus páginas.

Es realmente interesante leer cada una de las dedicatorias y el tiempo que muchas personas han invertido en cada una de sus páginas haciendo dibujos y coloreándolos.

Carmen y Ramón de Margudgued

En una de mis visitas al cementerio de Margudgued hace unos 15 o 20 años, fotografié las lápidas de Carmen Sampietro Coscujuela y su marido Ramón Santolaria Albás. Murieron en 1956 y 1958 respectivamente, y Carmen era la hermana de mi bisabuelo Antonio Sampietro Coscujuela (o Coscojuela, o Cascujuela como pone en la lápida,… pero está mal).

Lápida de Carmen Sampietro Coscujuela en el Cementerio de Margudgued.
Lápida de Ramón Santolaria Albás en el Cementerio de Margudgued.

He decidido publicar estas fotografías porque en la última ocasión en la que estuve ya no estaban. Imagino que el frio, la nieve y la lluvia deben haber contribuído a que las placas de la lápidas no hayan durado ni 60 años.

Colecciones

Continúo escaneando escritos inéditos de mi madre que encontré en casa de mis padres 6 años después de que muriera. En este caso, este fue escrito cuando tenía 78 años.

Colecciones

¿Quién no ha coleccionado de pequeño o mayor algo alguna vez? Hay colecciones que tienen principio y fin, en cambio otras son inacabables.

Los chicos hacían colección de jugadores y equipos de fútbol, generalmente cromos que se compraban aunque había productos tales como chocolates, cubitos de caldo, galletas, etc., que colocaban ocultos en sus productos unos cromos que el público infantil coleccionaba y entonces consumía en abundancia para poder obtener más cromos, que al salir repetidos intentaban cambiar entre compañeros aunque había cromos que dificilmente salían.

Los adultos coleccionaban sellos, monedas, anillas de cigarros o puros, tapones de cava, etc. y la gente más pudiente obras de arte como cuadros, etc.

No creo que haya nada de malo en hacerse colecciones de cosas que puedan estar a nuestro alcance; es una ilusión que ayuda a superar algún obstáculo que siempre los hay en la vida.

Los domingos por la mañana, en la Plaza Real y en los alrededores del Mercado de San Antonio hay tenderetes destinados al intercambio y venta de cromos, monedas, sellos, etc. También acuden allí muchos niños, acompañados de sus padres, para hacer intercambios entre los visitantes del mercadillo.

Cuando completábamos alguna colección, primero, mucha ilusión cuando lográbamos los últimos cromos, una vez completada la guardábamos en un cajón, que generalmente con el tiempo y nuestro cambio de aficiones raramente la ojeábamos, hasta que algún día, ya adultos o casi adultos, ya cansados de tropezar con aquel álbum, acabábamos por deshacernos de el, cosa que no ocurre con la colección de sellos y monedas, que tienen un valor económico.

En la vida hay que tener ilusión por algo aunque a los que nos rodean les parezcan cosas supérfluas, pero nosotros le damos otra clase de valor.

De pequeña, para las onomásticas, con las amigas nos mandábamos postales por correo deseándonos toda suerte de dichas; ahora lo considerarían una cursilería. Yo las he guardado todas y después de 60 años y más, las he colocado en un album, haciendo constar fecha y nombre del remitente.

Cuando yo falte que hagan lo que quieran con ellas pero para mi tienen una valor sentimental.

María Luisa Ventosa

Este es el original que estaba en una libreta con algunos más. A ver si hay suerte y encuentro el álbum que mi madre menciona al final del escrito.

La Vida Laboral

Continúo descubriendo y escaneando los papeles de mi madre y en esta ocasión me he topado con uno que habla sobre la vida laboral y que curiosamente está escrito con impresora. Y digo curioso porque mis padres ni tenían ordenador y ni mucho menos impresora por lo que imagino que en alguno de los muchísimos cursos que hacían en el Casal d’Avis del barrio los podrían delante de un Word y mi madre escribiría esto.

La Decepción

Esta es la segunda entrega de los escritos inéditos de mi madre que encontré en casa de mis padres 6 años después de que muriera. Fue escrito cuando tenía 77 o 78 años.

La Decepción

¿Quién no se ha sentido decepcionado alguna vez? Nadie...? Hay decepciones que son pasajeras, fugaces, estas al poco tiempo ya ni nos acordamos.

Algunas veces nos hacemos ilusiones y nos montamos lo que suele decirse un castillo de naipes que al poco se derrumba. La decepción llega después de hacernos una falsa ilusión. La decepción es familia del desengaño que cuesta más de digerir y en ocasiones este queda a perpetuidad, arrastrando tristeza tras de si, haciendo que nuestro pensamiento lo ocupe la tristeza en lugar de la alegría y la ilusión.

Hay que saber valorar con valentía las contrariedades que la vida conlleva. ¿Vale la pena preocuparse tanto por tal o cual cosa?. Estando solas, muchas veces por un problema insignificante lo hemos ido alimentando y ampliando y al final lo hemos transformado en un problemazo, luego hemos parado la fantasía, y pensando un poco hemos llegado a la conclusión que no era tal el problema sino una pequeña contrariedad, cambiamos de pensar hacia una cosa más positiva y volvemos a encontrarnos mucho mejor.

Es bueno tener ilusión pero es malo hacerse falsas ilusiones que sabemos que son casi imposibles de lograr.

María Luisa Ventosa

Y este es el original.

El Día de Mañana

Mi madre, cuando llego a los 70 años, escribió algunas reflexiones sobre la vida en una serie de 7 capítulos cada uno de ellos dedicados a un tema específico y que constituyen un documento de valor excepcional no solo para nosotros, su familia, sino para el público en general por lo insólito de sus escritos.

El Día de Mañana

Quisiera resumir lo que es para mi el día de mañana. Recuerdo que mi madre, cuando yo tenía alrededor de 10 años, me enseñaba con la mejor de las intenciones cosas para "el día de mañana"; me enseñaba a coser con ropas viejas, hacía vestidos de las muñecas,... Fui creciendo y a los 14 años me puse a trabajar de administrativa mañana y tarde, pero todavía quedaba tiempo para el día de mañana.

Cuando salía del trabajo, unos días iba a perfeccionar los estudios y otros a aprender a hacerme mi ropa (ya no os digo con que fin...).

Empecé a salir, pero a las 9:30 a casa. Esto era sagrado. Vivíamos en una planta baja y si no estaba a esa hora, mi madre salía al portal para verme llegar.

Los fines de semana tenía que ayudar en las tareas de la casa y a comprar con mi madre. Una chica debe saber hacerlo todo (repito, siempre con la mejor de las intenciones).

Tuve novio y a los 31 años nos casamos. Había llegado el día de mañana. Los primeros años de casada, eran otros tiempos, los ingresos no podían compararse con los de ahora. Vivíamos el presente pero pronto empezamos a pensar en el día de mañana: ni viajes, los caprichos muy reducidos,... como han cambiado los tiempos. Que no me pregunten si la nueva juventud tal como viene ahora se toman la vida mejor o peor; no sabría responderles.

Bueno, cuando creía que había llegado el día de mañana, a los 65 años, me doy cuenta que no es así; mientras hay salud se va marchando pero cuando a alguno de los dos le falta esta, hay que pedir ayuda pero... ¿A quién?. Porqué esta ayuda no es de venir media hora de visita. Esta ayuda es de asistencia continua y hay que buscar una persona que te asista. Otra solución es una residencia en la que vas apagándote. Es como si tuvieras un chupa-chup en la mano, que durante toda la vida más lamiendo, y cuando queda poco caramelo, tú sigues aferrada al mango. Llega un día que ya no hay fuerza ni para sostenerlo. Este sí es el día de mañana.

María Luisa Ventosa Fillat

Este es el original del artículo que descubrí en casa de mis padres no hace mucho.

Mi madre nació en 1935 y murió en 2014 a los 79 años. Siempre vivió en Barcelona.

Los judíos y el origen del apellido Sampietro en el Sobrarbe

Durante muchos siglos las comunidades judías convivieron pacíficamente con cristianos y musulmanes en España hasta los siglos XIV y XV cuando fueron definitivamente expulsados o convertidos en 1492 por los Reyes Católicos a través del Edicto de Granada, promulgado el 31 de marzo de ese año.

En la comarca del Sobrarbe, en Huesca, existieron importantes vecindades judías durante siglos destacando la de Monclús como el núcleo más importante de población con unos 150 miembros más o menos. En la actualidad ya no existe este pueblo aunque sí quedan vestigios de su pasado junto a la inundada localidad de Mediano en el margen izquierdo del río Cinca. Ver ubicación de Monclús, aquí.

Pero la apacible vida de los judíos dejó de ser plácida a partir del siglo XIII. Dedicados en su mayoría a la «usura» (prestamistas), Monclús se convierte en un importante centro económico en toda Huesca gracias al suculento negocio del préstamo y a la ubicación estratégica del pueblo junto a uno de los pocos puentes que cruzaban el Cinca. Los reyes aragoneses comienzan a ejercer una fuerte presión impositiva que desencadena una pequeña revuelta de los judíos ayudados por recién llegados de Francia, donde habían ya sido expulsados. Una cosa lleva a la otra y el 3 de julio de 1320 la comunidad judía de Monclús sufre un ataque con muchos muertos llevada a cabo por los llamados «partorcellos», fanáticos cristianos provenientes del sur de Francia que se creían descendientes de los pastores de Belén y que cruzaron en gran número, alrededor de 5000, los Pirineos ese año.

En dicha matanza, se documentaron un mínimo de 35 fallecidos y participaron en ella algunos vecinos de pueblos cercanos (entre ellos 26 de Aínsa, 10 de Puértolas, 7 del propio Monclús, 6 de Boltaña, 4 de Olsón, 3 de Silves, Sieste y Espierba, 2 de Naval y de Ascaso y uno de Troncedo, de Buil, de Arcusa y de Aineto), todos ellos enjuiciados y condenados por ello.

Se sabe que al menos 10 de los supervivientes se convirtieron al cristianismo y que al menos unos 30 o 40 más se dispersaron por la comarca, muchos en Ainsa, y se les perdió la pista.

Los judíos conversos adoptaban principalmente dos tipos de apellidos: el del pueblo o ciudad (Monclús, Zaragoza,…) y el de santos. Esta última opción es la que parece como más probable como la del inicio del apellido Sampietro (o Sanpietro) por varias razones: 1) El apellido Sampietro se encuentra muy aislado en la zona del Sobrarbe entre el 1300 y el 1500 y 2) No hay constancia del apellido en la zona antes de 1300.

Así pues y dado que la única judería que existía en el siglo XIII en la zona era la de Monclús y por los motivos anteriormente expuestos, es más que probable que el apellido Sampietro provenga de judíos conversos que vivieron en ese pueblo hasta 1320.

Los Sampietro de Boltaña en 1890

Gracias al censo electoral de la provincia de Huesca de 1890 (puedes encontrarlo en el Portal de Documentos y Archivos de Aragón), he podido acceder a todos los Sampietro del municipio de Boltaña y no solo a los de Margudgued que ya tenía desde hacía 10 años.

NombreEdadPuebloProfesiónLeer/Esc.
Antonio Sampietro Naval48MorilloJornaleroNo/No
Joaquín Sampietro Villacampa46MargudguedLabradorNo/No
Ramón Sampietro Campo??BoltañaJornaleroNo/No
Mariano Sampietro Villacampa52AscasoLabradorNo/Sí
Ramon Sampietro López27AscasoJornaleroNo/No
José Sampietro Villacampa65Boltaña
(C/Lerañoto, 6)
JornaleroNo/No
José Sampietro Viu28Boltaña
(C/Lerañoto, 6)
JornaleroNo/No
Ramon Sampietro Valero70BoltañaLabradorNo/No
Manuel Sampietro Villacampa58AscasoLabradorNo/No
Antonio Sampietro Monclús30AscasoLabradorNo/No
Sampietros en Boltaña y aldeas de Boltaña en 1890

Lo más interesante del censo son los «Sampietro Villacampa» de Ascaso, Boltaña y Margudgued, que probablemente sean hermanos (Joaquín era mi tatarabuelo) y dado que es justamente en Ascaso donde existen 2 de estos hermanos, podría ser que ese fuera el pueblo origen del padre de los cuatro aunque de todas formas intentaré encontrar más censos antiguos a ver si descubro algo.

Nótese, también, que ninguno de ellos era capaz de leer y tan solo uno podía escribir aunque se me hace difícil imaginarlo…

El vino que hacía mi padre

Mi padre tenía un pequeño trozo de huerto (que ahora es de mi hermano y mio) donde cultivaba algunos árboles frutales, patatas, verduras y uva. Yo creo que no tendría más de 10 o 15 vides pero eran suficientes para cada año hacer varias botellas de vino totalmente artesanal y ecológico.

Conseguí rescatar esta antigua botella hace ya algunos años. Es de la vendimia de 2003 y el tipo de uva es Xarel.lo y Garnatxa. El huerto está ubicado en el término municipal de Castellet i la Gornal, en el Alt Penedés, en el límite de la provincia de Barcelona y a menos de un kilómetro de la de Tarragona. La ubicación del terreno donde se cultivó la uva de este vino se puede ver en Google Maps aquí.

El prensado de la uva fue realizado manualmente utilizando sacos de patatas donde se ponía la uva y se retorcía hasta que todo el mosto se había extraído. Todo el resto del proceso era natural sin ningún tipo de químico.

La etiqueta está en muy malas condiciones por lo que no creo que dure muchos años más aunque sí que lo hará su historia gracias al código QR Track The History que le he puesto.