La oficina de cartas muertas

Spoiler Alert: Si tienes intención de leerte «Bartleby, el escribiente» de H.Melville, no sigas leyendo.

Definitivamente, Herman Melville se avanzó a su tiempo con «Bartleby, el escribiente» y quizás por eso nunca fue un autor de éxito en vida. La resistencia pasiva con inspiraciones gandhinianas (aunque Gandhi es posterior a este libro, escrito en 1853) desemboca en un final épico y triste al que la última página de la novela le pone el broche de oro.

La tristeza y soledad a la que se ve abocada la vida de Bartleby intenta justificarse en el hecho de que había trabajado en la oficina de cartas muertas de Washington.

Es necesario viajar al siglo XIX en Estados Unidos para comprender la fuerza de esos últimos párrafos, cuando el correo era la única forma de comunicación entre personas alejadas y especialmente en Estados Unidos, muy alejadas.

La oficina de cartas muertas en el US Postal Service (USPS) era la encargada de procesar todas las cartas que no habían podido ser entregadas por cualquier motivo y que carecían de remitente válido. El trabajo de Bartleby consistía en abrir esas cartas e intentar encontrar pistas para poder enviarlas o devolverlas a sus destinatarios o autores.

¿Puede alguien imaginar cuantas historias podían encerrarse en una sola carta?. Obviamente, la mayor parte de ellas terminaban quemadas por no poder ser entregadas, mensajes que nunca llegarían a su destino, cartas de amor convertidas en desamor, conexiones rotas para siempre, familias perdidas y probablemente soledad, mucha soledad. Y tristeza. Esa tristeza que indudablemente convirtió a Bartleby en esa persona mínima que muere silenciosamente tal como había vivido. Como el había preferido vivir.

Mina Juanita en Barcelona

Hacía tiempo que quería visitar la Mina Juanita, junto a la Carretera de les Aigües en Barcelona, y hoy ha sido el día. Hemos ido a las 6 de la tarde con Pol y Blanca y hemos aparcado el coche en el Carrer de la Font del Lleó y desde ahí, hemos subido andando hasta la Carretera de les Aigües.

Una vez en la Carretera de les Aigües tienes que ir hacia la derecha en dirección al sur (hacia el Aeropuerto) y a unos 5 minutos torcer a la derecha para encarar una subida un poco complicada (aunque no mucho porque Pol y Blanca han conseguido hacerla) hasta llegar a la entrada de la mina.

La mina comenzó a explotarse en el siglo XVIII y estuvo en funcionamiento hasta 1934. De ella se extraían sufuros de zinc y plomo, esfalerita y galena.

Moscas en la cocina

Uno de los mayores enigmas del siglo XXI es saber porqué siempre hay moscas pequeñas en la cocina. Da igual que sea verano o invierno, siempre ves mosquitillas volando. Obviamente no muchas, pero una o dos siempre purulan por ahí.

Pues bien, después de un estudio concienzudo de varios meses creo que he resuelto el enigma. Inicialmente pensé que eran los tomates (que nunca hay que poner en la nevera) así que los quité durante unas semanas y nada, ahí continuaban las mosquitas. Luego hice lo mismo con los plátanos y resto de frutas, y ahí continuaban. Finalmente, quité todas las frutas y tomates que había fuera de la nevera e intenté que nunca hubiera basura. Y ahí continuaban las mosquitas… hasta que pasé a la siguiente fase de la investigación.

La Nespresso. No se porqué no se me había ocurrido antes. Fue prestar un poco de atención a los restos de café líquido que se almacenan en el depósito debajo de las cápsulas para descubrir que había unas pequeñas larvas blancas. No hacía falta ser Félix Rodríguez de la Fuente ni el Director del National Geographic para saber que eras larvas de moscas que habían depositado sus huevos ahí (ver vídeo completo aquí).

Larvas de mosca en la Nespresso

Después de limpiar diariamente el líquido restante del café, las moscas habían desaparecido. Sin embargo, había que buscar una solución mejor porque vaciar el depósito cada día no era muy eficiente. Al final la solución definitiva ha sido poner unas gotas de lejía cuando vacío el depósito una vez cada diez días o así.

Y el problema se ha solucionado por completo. Mi única duda que me asalta es a que categoría de Premio Nóbel debería presentarme después de este gran descubrimiento: ¿el de medicina, el de física o el de química?.

La mermelada de mi madre de 2013

A mi madre le encantaba cocinar y preparar conservas y entre sus hobbies estaban el de hacer mermeladas con las frutas que recogíamos del pequeño huerto que teniamos (y que aun tengo) en Gornal.

Mi madre, y nuestra familia en general, era una gran consumidora de azucar y de pequeños solíamos ir a Andorra dos o tres veces al año para comprar cosas baratas y entre ellas sacos de 10 kgs de azucar. Esto lo cuento porque mi madre no concebía la posibilidad de hacer mermeladas sin añadirle azucar en grandes cantidades.

Por eso, cuando me daba mermelada siempre le decía que no le pusiera azucar porque era excesivamente dulce para mi. Obviamente, a mi madre esto le parecía la cosa más extravagante del mundo.. ¿Como no ibas a poner azucar en la mermelada?.

Mermelada de manzana sin azucar

En 2013, mi madre me dió un bote de mermelada «sin azucar» que aun conservo. Probablemente ya esté bastante mal después de 11 años aunque quien sabe cuanto aguantaba el «baño maría» al que mi madre sometía sus conservas.

En todo caso, continuaré guardando la mermelada como recuerdo. Obsérvese el cambio de color que ha tenido cuando lo comparamos con la foto que le hice en 2017.

Actualizar PHP en Lightsail para WP

Si hace ya tiempo que instalaste tu instancia de AWS Lightsail para WordPress, es muy posible que tengas un mensaje que te taladra la cabeza cada vez que accedes al escritorio de WordPress…

Obviamente no puedes irte a dormir tranquilo con este mensaje cuando te ha salido 60 veces. Así que una noche de sábado de esas en las que has hecho una buena siesta por la tarde y los niños ya están durmiendo es ideal para realizar la actualización de PHP en mi instancia de Lightsail en AWS.

Lo primero que hay que saber es que no hay un botón de «Actualiza PHP a la versión X» en Lightsail, WordPress o Bitnami ni ningún script que te permita ejecutar la actualización desde línea de comandos.

Puestos a buscar por la web, di con una de las pocas páginas donde explican como actualizar PHP sin migrar la instancia, Upgrade PHP on Bitnami WordPress without Migration, y francamente vi claro que quizás no era el mejor camino porque tenías que lanzar un montón de scripts directamente a producción.

La solución que decidí finalmente fue bastante sencilla y consistió en hacer una copia de seguridad de la instancia actual en Lightsail, crear una nueva instancia (donde Bitnami ya instala la versión 8.2 de PHP junto con la 6.5 de WordPress), instalar el certificado SSL, cambiar la IP en el gestor de dominios e importar los datos de la copia de seguridad que habíamos creado. Por último, borré la vieja instancia después de comprobar que todo funcionaba correctamente. Al final fue una hora y poco lo que tardé en todo el proceso.

Si necesitas algo más de información con los pasos intermedios, puedes utilizar esta pequeña guía que es sencilla pero detallada: Updating PHP version on Bitnami WordPress.

El primer concierto de Pol

Ayer sábado, Pol dió su primer concierto de piano. Ha sido en el Centre Cívic Can Deu de Barcelona organizado por Escoles Farré donde va a clases de música los lunes por la tarde.

Tríptico con la agenda de la jornada musical

Pol ha actuado en cuarto lugar y lo ha hecho excelentemente bien sin ningún tipo de miedo escénico.

Pol a los mandos del piano de cola en su primer concierto en Barcelona

La sala del concierto, abarrotada, tuvo que colgar el «sold out» con más de 60 personas aplaudiendo a Pol después de su magistral actuación.

El Castillo de Krickenbeck

Esta semana he tenido la oportunidad de pasar un par de días en el Schloss Krickenbeck (o Castillo de Krickenbeck en español), un colosal palacio reacondicionado en 1904 sobre el viejo castillo de finales del siglo XIV cuando pertenecía a los Condes de Kleve.

Su remodelación final a principios del siglo XX es un buen ejemplo de arquitectura neorrenacentista alemana.

El Schloss Krickenbeck está en Alemania, en el municipio de Nettetal, a escasos 10 minutos de la frontera con Holanda y lo más destacado de la zona, sin lugar a dudas, es su frondosa naturaleza y los lagos que rodean a la mansión.

Schloss Krickenbeck en Alemania

El martes y el miércoles hemos celebrado ahí el Sage Summer Camp, el evento para partners de Sage en Alemania que ha reunido a más de 200 asistentes y donde han podido conocer las novedades en nuestros productos y los planes de innovación para 2025 con énfasis especial en Sage Copilot.

Escudo del Schloss Krickenbeck en Alemania

Uno de los momentos más especiales de mi estancia en Krickenbeck fue el martes a primera hora cuando salí a correr 7 kms entre lagos y bosques y rodeado de animalillos de todas clases.

Crónica de un fracaso en Afganistán

Pocas personas conocen Afganistán mejor que Mónica Bernabé. Ella vivió en el país durante más de una decada y ha sido capaz de plasmar en «Crónica de un fracaso – Afganistán, la retirada» la realidad que se vivió allí en los últimos 12 años hasta que todas las fuerzas occidentales abandonaron la zona y dejaron Afganistán a su suerte en manos de los talibanes.

Es también la historia de la frustación periodística y de la política mediática sin importar realmente el impacto que se tiene sobre seres humanos. ¿Son realmente más importantes 21 muertos en España que 10.000 en Afganistán? Absolutamente no, pero la cercanía acrecenta esta horrible realidad que nos aleja de los desastres de otros y donde los medios de comunicación se esfuerzan en captar la atención de los lectores mucho más que en contar lo que sucede y lo que no sucede.

Hacía mucho tiempo que no leía un libro con tanta intensidad y que ha hecho que lo terminara en tan solo tres días. Desde luego, no me equivoco si lo considero una obra maestra del periodismo crítico y a la vez una lectura imprescindible para entender la situación de Afganistán y de los intereses que mueven la geopolítica mundial en nuestros días.

Aun tengo pendiente visitar algún día el Minarete de Jam.