Como vaciar el lavavajillas sin que te de palo

Hay dos tipos de personas en este mundo: los que llenan el lavavajillas con las ollas, cubiertos y platos sucios de forma casi aleatoría y sin ningún tipo de orden y los que, como yo, ubican escrupulosamente cada cosa en su sitio para maximizar el espacio y asegurar un mejor lavado.

Es un trabajo tan absolutamente exquisito con su orden milimetrado que una vez lleno, el interior del lavaplatos sería digno de ser fotografiado y llevado a cualquier exposición para ser adorado. Personalmente, este primer paso en el proceso de lavado de los utensilios de la cocina es hasta satisfactorio que lo realizo sin ningún tipo de esfuerzo mental.

El vaciado del lavavajillas ya es otro tema. Realmente da mucho palo. Es aburrido y no me genera placer. Lo que menos me gustaba es que la tarea no se podía terminar en unos pocos segundos sino que solía requerir al menos 5 o 6 minutos ininterrumpidos… hasta que hallé un sistema diferente que me no me genera casi esfuerzo mental.

El nuevo sistema de vaciado del lavavajillas, al que llamaremos Método Sampietro de Vaciado del Lavavajillas o MSVL, consiste en extraer despacio las cosas de su interior dejando intervalos largos entre una y otra. La norma general del MSVL es que cada vez que vayas a la cocina, por cualquier motivo, hay que sacar al menos una o dos cosas del lavavajillas. Por ejemplo, si estamos en la cocina bebiendo agua y vemos que el tiempo de lavado ha finalizado, abriremos la puerta y sacaremos 2 o 3 vasos y los pondremos en su sitio. Cuando volvamos al cabo de una hora a por unas nueces, sacaremos los platos grandes, y así hasta que en 8 o 9 veces el lavavajillas se haya vaciado.

Lo mejor del MSVL es que a veces empiezas a sacar una olla, luego te animas con la segunda, luego dos tazas y acabas sacándolo todo cuando inicialmente el objectivo eran un par de cosas solamente.

Al final, el MSVL aplica el mismo principio usado durante una maratón: vamos a ir corriendo km a km con la concentración plena en esos 1000 metros sin pensar demasiado en lo que nos queda. porque al final llegaremos al 42 y habremos terminado.

Sage estrena oficina en Barcelona

Hoy no es un día cualquiera en mi calendario profesional. Como muchos sabéis, formo parte de Sage, y hoy hemos vivido un momento de esos que marcan un antes y un después: la inauguración oficial de nuestro nuevo Hub global en el distrito 22@ de Barcelona.

Para los que trabajamos día a día en la estrategia de producto y tecnología de la compañía, ver este espacio de más de 3.600 m² y 650 personas cobrar vida en el corazón del Poblenou es una confirmación de algo que venimos impulsando desde hace tiempo: Barcelona es el motor de la innovación de Sage en Europa.

Junto a los hubs de Newcastle y Atlanta, Barcelona se consolida como uno de los tres grandes centros de decisión tecnológica del grupo a nivel mundial donde desarrollamos la nueva generación de productos equipados con inteligencia artificial y que exportamos al resto de países del mundo.

Más allá de los números y los metros cuadrados, lo que más me ilusiona de este nuevo Hub es el modelo de colaboración. Hemos diseñado un espacio que favorece el trabajo híbrido, la creatividad y, sobre todo, la conexión humana.

No solo venimos a Barcelona a buscar talento; venimos a aportar valor, a crear empleo de calidad (con ese compromiso de crecer un 10% anual) y a ser parte activa del tejido tecnológico de la ciudad.

Trabajar en una multinacional con más de 10.000 empleados que decide apostar tan fuerte por tu ciudad es un privilegio. Este Hub es un imán de talento que nos permitirá seguir liderando la digitalización de las empresas desde aquí mismo, desde el 22@.

El peor aeropuerto del mundo

El peor aeropuerto del mundo es Charles de Gaulle en París. Sin ninguna duda ni titubeo. Es símplemente un aeropuerto totalmente disfuncional al que no te apetece ir. Al que no quieres ir. Al que enviarías a tu peor enemigo.

Y lo digo con conocimiento de causa. Segun Google Maps, he estado 26 veces en los últimos 10 años y la pregunta es siempre la misma… ¿Porqué?. ¿Porqué vuelvo?. Quizás sean los precios de los vuelos o que es una de las pocas opciones para llegar a París por aire.

Charles de Gaulle es un aeropuerto horrible por muchas razones así que vamos a por ellas. Comenzaré con la vergonzosa señalética donde es prácticamente imposible no perderse o hacer una conexión sin tener que preguntar a alguien. Si sigues las indicaciones puedes acabar fuera del aeropuerto (me ha pasado!) o en pasillos sin salida.

Las terminales de salida, con pasillos minúsculos para pasar, son oscuras y con muy pocos asientos para el volumen de personas que los transitan. Además, los restaurantes y bares están en diferentes niveles a las puertas de embarque por lo que tienes que estar subiendo y bajando todo el rato y si vas con maleta prepárate para hacer ejercicio porque las rampas automáticas están casi siempre estropeadas.

Si tienes que estar unas cuantas horas en el aeropuerto, olvídate de pasearte por las tiendas porque aparte de no haber casi, las que hay son carísimas tipo bolso Hermes a 6.000€. Entonces piensas, no hay problema, me compro algún libro o revista y así me entretengo… pero no. A no ser que dominés el francés, es prácticamente imposible encontrar nada que leer que no esté en el idioma de Napoleón.

Para los que hemos perdido alguna vez la conexión al siguiente vuelo en París, también hay malas noticias. Reza para que no te toque el Yotel porque aunque está dentro de la zona de embarque del aeropuerto, tienes que pasar varios controles de seguridad y enseñar el pasaporte para descubrir que te han mandado a un hotel que los usuarios valoran con 4 estrellas sobre 10, donde no tienen comida más allá de lo que ellos llaman «snacks» (y créeme, no hay nada salvable) y donde los restaurantes de alrededor cierran como muy tarde a las 10pm. Y aun no he hablado de las habitaciones a las que llaman «cabinas» que no miden más de 3 m2.

En cuanto a los controles de seguridad, yo creo que es uno de los pocos aeropuertos grandes en el que no he visto ni un solo escáner de nueva generación en los que no es necesario ni sacar líquidos ni portátiles de las maletas. O sea, tecnología punta de los 90.

Y todo esto con la inigualable simpatía francesa de todo el personal que a duras penas saben decir «hello».

Pues bien, esta mañana que andaba desgraciadamente por Charles de Gaulle me he topado con este cartel gigante colgado del techo:

Aeropuerto de París-Charles de Gaulle, esta mañana 13 de Febrero de 2026

¿De verdad? Al final eso de que los franceses son unos fanfarrones, que son insufribles, que solo tienen ojos para ellos mismos y que te miran con aire de superioridad va a ser un mito,… los franceses principalmente son unos cachondos.

Lomo Papablanca con Castañas

Blanca no ha querido ser menos que Pol y esta noche ha creado su propia receta de plato especial para cenar. Lo ha titulado «Lomo Papablanca con Castañas«. Antes de llegar a casa, nos hemos dado una vuelta por el super y Blanca ha ido seleccionando los ingredientes que quería para su receta especial.

Al final, la lista de ingredientes seleccionados ha sido la siguiente: pan, tomates cherries, castañas cocidas, lomo de cerdo empanado, pepinillos y mejillones en lata.

Lomo Papablanca con Castañas

El lomo de cerdo empanado lo he hecho al horno activando la función de aire caliente y una vez listo, lo he fileteado. No creo que sean necesarias más instrucciones…

Eso sí, la fotografía del plato con el mordisco de Blanca en el pan y su mano aguantando el tenedor en el lado izquierdo, bien podría ser merecedora de algún tipo de galardón en la categoría «costumbrista» o en cualquier otra si la lleváramos al World Press Photo de Barcelona en diciembre.

Receta original de la Super Pizza Pol

Ayer publiqué la receta de la Super Pizza Pol que inventamos con él para cenar. Como que no quiso que quedara en el olvido, Pol la escribió en un papel A3 doblado por la mitad para poder recordarla y hacerla otra vez.

Receta original escrita por Pol para la Super Pizza Pol

La receta original varía ligeramente de la publicada ayer, pero es esencialmente la misma.

Super Pizza Pol

Hoy, 25 años después de la invención de la famosa Pizza Vicsampi el sábado 2 de octubre de 1999 junto a mi amigo Víctor Aroca, hemos creado con Pol la Super Pizza Pol.

Estos son los ingredientes que necesitaremos: masa de pizza, queso gouda, mejillones en escabeche picantes, salsa de tomate, jamón york, una salchicha de frankfurt, champiñones laminados, pepinillos sabor anchoa, aceitunas rellenas de anchoa y aceite de oliva virgen extra.

Comenzaremos extendiendo la salsa de tomate sobre la masa de pizza y seguidamente añadiremos el queso gouda. Cortaremos en trocitos pequeños el jamón, la salchicha, los champiñones, los pepinillos y las aceituas y lo esparciremos sobre el queso y el tomate. Por último pondremos un poco de aceite distribuido uniformente.

Super Pizza Pol antes de hornearla

Después de haber precalentado el horno a 210 grados, hornearemos la pizza durante unos 15 minutos y ya estará lista.

Super Pizza Pol lista para comer

Pol y yo hemos disfrutado mucho comiendo por primera en el planeta tierra esta pizza tan especial.

Emboscada en Fort Bragg

Al final da igual que nos informemos en periódicos, televisión o por redes sociales. La información está siempre manipulada y hemos llegado a tal grado de sofisticación que es muy difícil diferenciar la verdad. Algunos buscan beneficiar a un partido político en concreto mientras otros símplemente quieren hacer dinero, conseguir espectadores y para ello vale todo.

Los corazones son fácilmente conquistables y solamente hace falta saber hacerlo. Tom Wolfe, en «Emboscada en Fort Bragg«, exprime este concepto hasta final para lograr un relato casi épico que podría ser perfectamente contemporáneo.

Ambientada en una base norteamericana en la que se entrenan fuerzas especiales del ejército, se comete un crimen y una cadena de televisión decide investigar lo sucedido, no para esclarecer los hechos sino solamente para luchar por la audiencia.

Cómo tomar decisiones difíciles

Cuando tienes que tomar una decisión y ya has analizado las opciones, las consecuencias, el plan de acción y todo el resto del agotador folklore que se repite en un bucle sin fin en los libros de autoayuda, en las charlas de los coachers y en los TEDs de los serial entrepreneurs que nunca han ganado un duro, solo queda el paso final, el que nadie te explica, el que todos escurren, el más importante.

¿Cómo lo hacemos cuando durante la semana has cambiado de opinión sobre la decisión final 20 veces?, ¿Que tenemos que decidir cuando por las mañanas pensamos una cosa y por las noches otra?.

Ya hace más de 40 años que desarrollé el infalible Método Sampietro de Toma de Decisiones Difíciles o MSTDD.

Básicamente, tienes que coger una hoja cuadriculada (o un Excel si eres de a los que les sale un sarpullido cuando cogen un bolígrafo) y poner tres columnas por día durante los 7 días de la semana. Cada columna representa una hora, por ejemplo 9h, 14h y 21h.

En las filas pondremos tantas opciones de decisión como tengamos aunque generalmente son solamente dos: me apunto a una marathon o no, me compro un Subaru o un Toyota, me quedo con un hijo o voy a por el segundo, es mi pareja actual la adecuada o ya ha sido suficiente,…

Ahora lo que tendremos que hacer es cada día a las horas que hagamos puesto (9, 14, 21) poner una X en la opción por la que nos decantemos en ese justo momento y repetirlo durante los 6 días siguientes.

Aplicación práctica del MSTDD

Al final de los 7 días solamente tenemos que contar las Xs y la opción que tenga más será la ganadora y la que tendremos que ejecutar.

En el ejemplo de la imagen, la opción 1 ha sido la elegida con 13 cruces frente a las opción 2 con 8.

El MSTDD se puede modificar añadiendo más puntos de decisión durante el día, por ejemplo preguntándonos a las 7h, 11h, 15h, 18h y 22h, y alargando el periodo de «reflexión» más allá de una semana.