La organización de mi basura

Hoy por fin he impreso unas etiquetas para que nadie (principalmente mis hijos y visitantes casuales) tengan claro donde van las cosas cuando tienen que tirar algo a la basura.

Mi organización de los cubos de basura

He utilizado mi impresora Brother P-Touch P750W que compré hace ya 6 años y que utilizo asiduamente junto con las etiquetas TZe-251 de la misma marca. Estas etiquetas tienen una duración muy larga y podrían aguantar hasta 100 años si se aplican sobre superficies limpias y lisas ya que soportan condiciones extremas: salpicaduras de agua, aceites, alcohol, roce contínuo, rayos UV, lluvia y un amplio rango de temperatura que va desde los -80 °C hasta los 150 °C.

Respecto a la organización de la basura, no separo la orgánica porque no tengo más espacio y porque creo que con cuatro contenedores ya es suficiente.

Para los que aun no reciclan, que los hay, recordad que el reciclaje es un signo de inteligencia emocional y además te hace más feliz si nos atenemos al estudio que hice en 2021.

Track the History

Hace ya 6 o 7 años que surgió la idea de «Track the History», una web donde poder conocer la historia detrás de objectos importantes. Nunca abandoné la idea e incluso llegué a crear una web especialmente diseñada para este proyecto que aun sigue activa (https://www.trackthehistory.com/) aunque no se por cuanto tiempo.

En paralelo, sigo imprimiendo etiquetas con códigos QR que adhiero a algunos libros y cosas que tengo por casa para no perder de vista la historia que tienen detrás. Los códigos QR enlazan a páginas de este blog, pero no hay ninguna forma desde el blog de saber que objetos tienen código QR.

Para solucionar este problema y hacer un poco de branding, voy a recuperar el viejo logo que creé hace ya algunos años para volver a imprimirlos en las etiquetas y crearé la categoría «Track the History» para poder reunir todas las cosas que merecen ser recordadas.

Al final, con algunos cambios la he dejado así en el famoso cuadro «El hombre de la cabeza torcida«.

Para saber que etiquetas he creado, solo será necesario pues pulsar enla etiqueta de la categoría «Track the History» en la parte inferior del post.

¿Odias a los italianos?

Hoy, en una de las conversaciones de cafetera junto a Vicens, Jordi y Marc, ha salido el tema del odio a los italianos. Obviamente, no es mi caso, porqué viví un par de años en Verona y los adoro.

Sin embargo, hay muchos tíos que los odian y más allá de lo irracional que pudiera parecer, tiene una razón científica y probada en múltiples estudios (algunos míos).

En general, los hombres que en edad adulta no pueden con los italianos son personas que durante la adolescencia sufrieron algún tipo de trauma en la discoteca cuando competían con ellos por conseguir la atención de las chicas.

Obviamente, con sus camisas de corte italiano, su melódico acento y su gesticulación sin límites suponían una barrera infranqueable para los locales a la hora de acercarse a ellas.

Mi primer equipo de VHF

En 1992, después de obtener la licencia de radio EA, compré un walkie Alinco DJ-100TC que me permitía operar FM en VHF. Con él hice muchas cosas, entre ellas varios concursos del «Comarques Catalanes»en la cima de algunos picos donde me subía con una pequeña batería de moto que tenía.

Ese mismo equipo, con el número de serie 0001324, es aun hoy en día el que aparece en la autorización de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones que me fue otorgada.

Después de tantos años, la batería ya no funciona y sus características han sido ampliamente superadas por equipos de tan solo 40€, así pues, a modo de homenaje, he puesto el cuerpo del walky en un marco de fotos y lo voy a colgar por algún lado de la casa.

Alinco DJ-100TC

También he escaneado el manual de instrucciones, por si hay alguien interesado.

Tu Legado Digital

Como ya he comentado en algunas ocasiones, sería una pena que toda la información genealógica que he recopilado, mis archivos documentales y miles de fotografías desde 1900 se perdieran cuando decida dejar este mundo.

Por eso hace un año y poco diseñé un plan para evitar la pérdida de toda esa información, aunque no lo he ejecutado aun.

Sin embargo, hace unos días descubrí un interesantísimo servicio en Google que se llama «Make a plan for you digital legacy». No hace falta decir que me encanta.

La opción está disponible directamente en Manage your Google Account>Data and Privacy (ver imagen) y permite especificar hasta 10 destinatarios de correo a los que se puede dejar un mensaje personalizado y especificar a que servicios de Google tendrán acceso.

Posteriormente, tendremos que seleccionar cuantos meses de inactividad en la cuenta de Google tienen que pasar para que se active el procedimiento que permitirá a los destinatarios tener acceso a toda tu información. En mi caso he puesto 3.

Sencillamente brillante.

El vermouth del Ametller Origen

Me consta que la cadema de tiendas Ametller Origen tiene un grupo incondicional de fans, al menos en Barcelona, que sucumben ante un marketing excelente, un orden de productos en tienda excepcional y como no, un brillo frutal (por supuesto artificial) sin parangón.

Pero siento decepcionaros. El producto que venden, y da igual si es fruta o pasta, es exactamente el mismo que podeis encontrar en muchos otros supermercados a los que, posiblemente, no soleis ir.

Por ejemplo, miremos el Vermouth Reserva del Mercadona.

Vermouth Maronti Reserva del Mercadona

Este es un vermouth que se vende con la marca Mercadona pero que ha sido fabricado por otro, concretamente por Emilio Miró Salvat, S.A. en Reus con el registro de empresa RE 3187-T. El precio es de 2,90 €. Todo claro y transparente.

Veamos que pasa con el vermouth de Ametller Origen.

Vermouth Reserva Ametller Origen

Lo más descatable es el precio porque cuesta más del doble que el del Mercadona pero, claro, Ametller Origen es siempre más calidad,… o no. Si intentamos ver quien lo fabrica, en su página web ni siquiera lo pone y en la fotografía de la web han eliminado la parte inferior de la etiqueta.

Para salir de dudas, lo mejor es ir directamente a uno de sus establecimientos y leer la etiqueta de la botella. Ni siquiera mencionan el nombre de la empresa que lo fabrica pero por ley están obligados a mostrar el registro de empresa y, sorpresa, es también el RE 3187-T. Es decir que los vermouths del Mercadona y de Ametller Origen son exactamente el mismo (y si los probais, vereis que es cierto) con la diferencia de que en Ametller su precio es 2,6 veces más caro que el del Mercadona.

Si haceis este mismo análisis con todo el resto de productos vereis que sucede exactamente lo mismo. Igual producto, precio multiplicado por dos.

Gadgets totalmente prescindibles

En 1991, con 20 años, trabajé todo un verano en Hewlett Packard en la planta de ensamblaje de plotters de gran tamaño de Sant Cugat. Eran unos dispositivos bastante voluminosos, como de 1,5 metros de ancho y 1 metro de alto y se utilizaban para imprimir planos de gran formato y similares.

La línia de ensamblaje era totalmente manual y estaba compuesta por unas 20 estaciones. En cada una de ellas, una o dos personas se encargabas de añadirle algún módulo o pieza. La penúltima estación se encargaba de todo el testeo de calidad y la última de empaquetarlo con los manuales de instrucciones. Al día éramos capaces de producir unos 30 o 40 plotters en total.

Recuerdo tres departamentos que trabajaban estrechamente con nosotros: uno era el de I+D que se encargaba de diseñar los circuitos electrónicos, otro era el de benchmarking, que se pasaban todo el día destripando plotters de la competencia y copiando a mano su circuitería. Por últimos teníamos el departamento de tooling que hacían herramientas para que las líneas de ensamblado fueran más rápidas.

Los de tooling, un equipo de unas 3 o 4 personas, siempre estaban dando vueltas por las líneas de producción mirando que se podía optimizar y recuerdo especialmente una discusión que tuvimos porque después de nosecuantas semanas, habían «inventado» un cacharro para poder pegar unas etiquetas en el plotter de forma más rápida. Cuando las pusieron en funcionamiento fue un fracaso; seguía siendo más rápido pegarlas a mano, por más que los ingenieros presionasen a mis compañeros de la estación 18 para utilizar el aparato pega-pegatinas en vez de hacerlo como se había hecho siempre.

Al final desistieron y descartaron su trabajo de varias semanas.

Todo esto me viene a la cabeza cuando pienso en la cantidad de «gadgets» que hay hoy en día por Amazon, Temu y tiendas afines totalmente prescindibles. Realmente, tienes que ser muy fuerte para no caer en la tentación de llenar la casa de trastos que utilizarás una vez en tu vida solamente. Voy a dar algunos ejemplos: el cortador de plátanos, gorra con ventilador incorporado, spray de cítricos, asiento de jardín con ruedas, soporte para botellas de vino para ir al campo, decididor de péndulo,…

Solo hace falta combinar un precio bajo, inventar una necesidad que no es tal y tener el mono de compras para que termines el día con un calcetín inteligente para saber cuando se despierta tu niño y cuantas pulsaciones tiene.

Como vaciar el lavavajillas sin que te de palo

Hay dos tipos de personas en este mundo: los que llenan el lavavajillas con las ollas, cubiertos y platos sucios de forma casi aleatoría y sin ningún tipo de orden y los que, como yo, ubican escrupulosamente cada cosa en su sitio para maximizar el espacio y asegurar un mejor lavado.

Es un trabajo tan absolutamente exquisito con su orden milimetrado que una vez lleno, el interior del lavaplatos sería digno de ser fotografiado y llevado a cualquier exposición para ser adorado. Personalmente, este primer paso en el proceso de lavado de los utensilios de la cocina es hasta satisfactorio que lo realizo sin ningún tipo de esfuerzo mental.

El vaciado del lavavajillas ya es otro tema. Realmente da mucho palo. Es aburrido y no me genera placer. Lo que menos me gustaba es que la tarea no se podía terminar en unos pocos segundos sino que solía requerir al menos 5 o 6 minutos ininterrumpidos… hasta que hallé un sistema diferente que me no me genera casi esfuerzo mental.

El nuevo sistema de vaciado del lavavajillas, al que llamaremos Método Sampietro de Vaciado del Lavavajillas o MSVL, consiste en extraer despacio las cosas de su interior dejando intervalos largos entre una y otra. La norma general del MSVL es que cada vez que vayas a la cocina, por cualquier motivo, hay que sacar al menos una o dos cosas del lavavajillas. Por ejemplo, si estamos en la cocina bebiendo agua y vemos que el tiempo de lavado ha finalizado, abriremos la puerta y sacaremos 2 o 3 vasos y los pondremos en su sitio. Cuando volvamos al cabo de una hora a por unas nueces, sacaremos los platos grandes, y así hasta que en 8 o 9 veces el lavavajillas se haya vaciado.

Lo mejor del MSVL es que a veces empiezas a sacar una olla, luego te animas con la segunda, luego dos tazas y acabas sacándolo todo cuando inicialmente el objectivo eran un par de cosas solamente.

Al final, el MSVL aplica el mismo principio usado durante una maratón: vamos a ir corriendo km a km con la concentración plena en esos 1000 metros sin pensar demasiado en lo que nos queda. porque al final llegaremos al 42 y habremos terminado.