Message in a bottle

Today, Pol, Blanca and I prepared three messages, put them in three bottles, and launched them into the sea in Barcelona.

Maybe it will disintegrate in the sun, or shatter against a rock. Maybe a beach-cleaning boat will pick it up. It could also end up tangled in the coastal rocks, or simply buried in the beach sand.

There is, however, a small chance that it will head out to open sea, travel kilometers—many kilometers, perhaps thousands—, cross the Strait of Gibraltar and that someone might find it who feels curious about this bottle and the message inside.

If you are the one who found this message, it would make us so happy if you left a comment or sent us an email with a photo to the address you have found in the paper.

Pol, Blanca and the three bottles

Getting a serious picture with Pol, Blanca, and the three bottles was totally impossible, so this is now the official photo of the event.

Museo MOCO de Barcelona

Ayer, en la reunión de planificación del día a las 8 de la mañana con Pol y Blanca, cuando repasábamos la lista de visitas candidatas del día, solo hizo falta nombrar el «MOCO» para que tuvieran claro que ese era el museo que querían visitar.

Cuando se enteraron que el MOCO era el «Museo de arte MOderno y COntemporaneo de Barcelona» ya era demasiado tarde. Ya estábamos en el autobús de camino a nuestro destino y no había marcha atrás.

Y no decepcionó. Ni a ellos ni a mi. La verdad, un museo con tanta publicidad dirigida a turistas, junto al Museo Picasso en la calle Montcada y relativamente nuevo, no prometía demasiado pero terminamos muy contentos.

Es un museo pequeño con artistas que no conocía y que me gustaron pero también con artistas consagrados como Bansky, Andy Warhol o algunas piezas del tan manoseado Dalí (que sobraban).

Blanca frente a Murakami

A Blanca le gustó especialmente un gran mural de Takashi Murakami, al que no hay que confundir con el soporífero Haruki Murakami, y su concepto del superflat.

Casi al final del recorrido, y como que no queríamos ser menos que ninguno de los artistas expuestos, hicimos esta bonita fotografía que habla por si sola sobre los sueños y su determinación para conseguirlos y de como a medida que nos hacemos mayores (que os haceis mayores!) la perdemos.

Pol y Blanca persiguiendo la luna

En definitiva, una visita muy recomendable para un día que no sepais que hacer.

Adiós a Cargolete

En Abril del año pasado, en una excursión al Lago de Urdiceto con Pol y Blanca, nos encontramos un Caracol Moro al que le pusimos el nombre de Cargolete, y nos lo llevamos a Barcelona. Lo soltamos en la terraza entre las plantas y de vez en cuando lo veíamos pasear, sobre todo los días de lluvia.

Pero la vida no es para siempre y hace unas semanas levantando una silla nos encontramos al pobre Cargolete más frito que una patata del McDonalds y no pudimos hacer nada para salvar su vida.

Como que nos daba pena tirarlo a la basura o enterrarlo en alguna maceta, decidimos hacer un pequeño cuadro-homenaje para recordarlo. Siempre nos quedará, además, la imagen de Cargolete subiendo alegre por el dedo de Pol.

La arena de las bambas de mis hijos

Me sigue fascinando la capacidad de almacenaje de arena que tienen las zapatillas deportivas de mis hijos. Da igual la marca o el modelo, cada día tengo que descargar un buen puñado de arena de sus bambas y obviamente dos preguntas me asaltan jornada tras jornada.

La primera es cómo es posible que puedan andar cómodamente con tanta arena en los piés, que no se quejen y que no se la quiten ellos mismos.

La segunda, más acuciante, tiene que ver con los cálculos teóricos que he hecho sobre la cantidad de arena que todos los niños del colegio pueden llevarse a casa cada día y sobre cual es el mecanismo para su reposición. Teniendo en cuenta que una media de 100 niños juegan en el patio de arena cada día, con que cada uno se lleve a casa 10 gramos en cada pie, eso hace un total de 2 kgs de arena al día, o lo que es lo mismo, unos 350 kgs de arena al año.

En todo caso, me he querido quedar con una pequeña muestra de los 7 kilos de arena que habrán traído este año a casa (3’5 Kg x 2) y la he aplicado sobre un pequeño manto de cola blanca.

Arena extraída de las bambas de Pol y Blanca durante el curso escolar 2025/2026

Es especialmente interesante observar que no solo se trata de arena fina tipo «playa» sino también hay pequeñas piedras de las que cuando nos entra una siendo mayores tenemos que eliminarla a toda velocidad para que no nos perfore el pie. Parece que los niños son bastante inmunes a esto.

La complejidad de la vida

En un momento de inspiración artística sin precedentes, he realizado esta composición utilizando la placa madre de mi viejo portátil equipado con un AMD Ryzen del 2016.

Me ha parecido que era una buena representación de lo compleja que parece la vida a veces cuando nos sentimos parte de un ecosistema que escapa a nuestro control. Aunque nada más lejos de la realidad.

En el circuito del cuadro, es el microprocesador central (o sea nosotros) quien comanda todo el resto de componentes de la placa. Es el que decide que instrucciones se ejecutan, cuales se paran y como se relaciona con los periféricos externos. Su fiabilidad es extrema, con una probabilidad de fallo inferior a 0,00001% en 100.000 años.

Eso explica pues, que todo depende de nosotros y que tal como decía Amado Nervo en «En Paz»…

...porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

Nosotros dirijimos nuestra vida y es inútil culpar a otros de nuestras desgracias porque igual que el AMD Ryzen, el destino se ejecuta siguiendo nuestras decisiones y ellas son al final las que dibujan nuestro camino.

Sostiene Pereira

En estos tiempos de superficialidad acelerada donde sumarse a estereotipos masivos es tendencia y donde las ideas propias han dejado paso a la repetición de lemas, consignas e insultos, descubrir la honestidad real en un humilde periodista despierta el alma.

En esta novela de Antonio Tabucchi, Pereira mantiene el tono narrativo manteniéndose fiel a sus ideales y convicciones hasta las últimas páginas donde un desenlace tranquilo e inesperado da un toque casi épico a su final.

Especialmente en Sostiene Pereira, se nota la influencia del poema Tabacaria de Pessoa y en la vida, a veces depresiva, de su protagonista que se ve realzada al final cuando muestra sus firmes convicciones y donde enseña que la honestidad vence siempre a la fuerza física.

Huesos de oveja (o cabra)

El domingo por la mañana estuvimos con Pol y Blanca en el Barranco de Sieste, al final de la recta que sale de Margudgued en dirección a Guaso, junto al camino que hay a la derecha antes del puente.

El objetivo era encontrar algunos minerales y huesos de animales para poder estudiarlos después.

Al final nos fuimos a casa con unos cuantos huesecillos que hemos puesto en un pequeño marco y que hemos pasado por Gemini para que nos los identifique.

Huesos de oveja (o cabra) recogidos en el Barranco de Sieste, cerca de Margudgued

El resultado es el que se puede ver en la imagen con la descripción de cada uno de ellos. Respecto al animal en cuestión, después de varias fotografías, Gemini ha quedado muy convencida de que se trataba de una oveja o una cabra.

La primera nota de Blanca

Blanca, el otro día, me dejo su primera nota manuscrita.

La primera nota escrita de Blanca

Fue concretamente el 16 de mayo de 2026 y en ella se puede leer, letra arriba, letra abajo, algo así como Papa, t’estimo i m’agrada que juguis amb mi. Para los que aun se lían con el catalán, se podría traducir como Papa, te quiero y me gusta que juegues conmigo.