Peña del Moro

Esta mañana he estado con Pol y Blanca en la Peña del Moro, un pequeño pico de 277 metros en el Collserola, en el término municipal de Sant Just Desvern, desde el que hay una panorámica magnífica del Baix Llobregat y a la que se puede acceder de forma muy fácil, incluso con carrito de bebé (el de Blanca).

Pol y Blanca en la Penya del Moro

En la cumbre se encuentran las ruinas de un poblado ibérico del siglo VI antes de Cristo y de una torre de vigilancia perteneciente a un antiguo castillo del siglo X que formaba de una red más extensa de torres de las mismas características.

Restos del Castillo en la Penya del Moro

La forma más fácil de llegar es dejando el coche en el Carrer Til.lers de Sant Just y seguir las indicaciones hasta la Penya del Moro. Son unos 20 minutos caminando cuesta arriba con los últimos 100 metros de escalones. Si vas con carrito de bebé, tienes que dejarlo justo antes de esos escalones.

Vistas desde la Penya del Moro

Los restos del poblado íbero son bastante imponentes y algunas de las piezas que se encontraron durante las excavaciones hace 20 años se encuentran en varios museos, siendo el hallazgo más remarcable una placa de plomo con inscripciones íberas que está en el Museo de Arqueología de Catalunya.

Blanca ya tiene un año

El domingo fue el cumpleaños de Blanca y ya tiene un año. Aun no anda sola pero está casí ahí. A nivel de habla no pasa del «papapapa», «mememe», «kapamama» y el sobreusado «eiiiiiiiiiiincccc» con tono especialmente agudo.

La pobre Blanca ha vivido todo su vida confinada y aun no ha volado nunca en avión pero esperemos que esto se arregle pronto.

Carnaval

Esta semana ha sido carnaval y aunque no se ha podido celebrar como se debiera por culpa de la pandemia, Pol y Blanca han tenido una agenda bastante apretada en la guarderia. A continuación, algunos de los outfits elegidos este año.

El que más le gusto a Pol fue el de Micky Mouse, tanto que insiste en dormir con el todas las noches.

Río de Lanata

Este fin de semana hemos estado por el Sobrarbe y el domingo nos bañamos en el río de Lanata con Pol donde se lo pasó en grande mientras Blanca se pegaba una siesta.

Río de Lanata

A diferencia de los otros grandes ríos pirenaicos como el Ara o el Cinca, el agua de Lanata es 10 grados más caliente y no es muy profundo aunque en un par de puntos donde hay gorgas puede alcanzar los 2 metros antes de desembocar en el Pantano de Mediano.

Sus aguas son cristalinas y al no estar paradas en ninguno de sus tramos no tiene ni algas ni suciedad.

Parc de Torreblanca

Ayer estuvimos en el Parc de Torreblanca, en Sant Feliu de Llobregat, descubriendo este magnífico jardín con Blanca y Pol al que se llega directamente en el Tram y que tiene la parada a un minuto de la entrada del parque. Esta es su ubicación exacta en Google Maps.

La finca que ocupa el actual parque de unas 12 hectáreas era propiedad de los Marqueses de Monistrol de Noya (el actual marqués, Alfonso Escrivá de Romaní y Mora, era sobrino de la fallecida Reina Fabiola de Bélgica) hasta que en 1982 pasó a manos del Ayuntamiento que lo abrió al público.

El parque es inmenso y tiene dos lagunas con patos, fuentes e islas. También tiene una gran rosaleda con más de 600 rosales que no me atreví a visitar con Pol dada su atracción por las flores… y por arrancarlas. Está construído en diferentes alturas y aunque tiene escaleras en algunos tramos también hay muchas rampas por lo que no tuve ningún problema para pasear con Blanca y su carro.

Al final del parque, los domingos, hay un pequeño mercado con 3 o 4 paradas donde los payeses de la zona venden frutas y verduras por lo que aproveché para comprar zanahorias, melocotones, tomates y huevos de granja.

Track The History

Aprovechando estas semanas de confinamiento y el hecho de que Blanca toma su biberón a las 6 de la mañana, he finalmente puesto en marcha un proyecto que tenía en mente desde hacía meses: crear una aplicación que permita rastrear la historia de los objetos que nos rodean. Su nombre es Track The History y ya está plenamente operativo.

Muchas de las cosas que nos rodean han tenido una intensa vida y la desconocemos. Por ejemplo, un mueble antiguo puede haber pertenecido a nuestros bisabuelos, haber sido restaurado un par de veces, haber vivido un par de guerras, haber sido vendido y finalmente estar felizmente en un salón sin que sus nuevos propietarios conozcan esa historia.

Con Track The History me encantaría poder recuperar esas historias y que sus propietarios contribuyan a enriquecerlas.

Si tienes una lámpara o un mueble o cualquier otra cosa con una etiqueta TTH (que puedes conseguirla a través de su web), simplemente tienes que escanear su código QR con la cámara de tu teléfono y accederás a su historia. Si no dispones de teléfono, puedes introducir el código en el buscador. Una vez en la página de tu historia, puedes continuar enriqueciéndola con las experiencias que esa mesa o silla han vivido junto a ti.

A largo plazo, tengo intención de vender las etiquetas en sus múltiples versiones (muy larga duración, aluminio, pequeñas, código RFID,…) pero por ahora si alguien quiere crear historias, solo tiene que pedírmelas y se las envío gratis.

Papeleras para cacas de bebé

Desde hace algo más 2 años estoy gestionando las cacas de mis hijos, Pol (2 años) y Blanca (1 mes), y durante este tiempo he probado tres diferentes tipos de papeleras para sus pañales hasta que he encontrado la mejor de todas y de la que estoy más contento. Estas son las opciones que he probado:

Sangenic Tec de Tommee Tippee. Es el peor de todos por varias razones: es caro, necesitas recambios de bolsas especiales también muy caras (3 recambios, 30 euros), se llena enseguida y lo peor de todo es que después de cada cambio de pañal tienes que emplear como 20 segundos dando vueltas al contenedor de cacas para cerrar el pañal. Además, el sistema de cierre y empuje del pañal hacia adentro es muy poco higiénico y siempre está sucio. Es cierto, que si lo haces bien elimina parte de los olores pero no he notado mucha diferencia con el resto de sistemas. Aun lo tengo junto con una recarga de bolsas por lo que si alguien lo quiere, se lo regalo.

Sangenic Tec

Cesto Önsklig de Ikea. Es el complemento ideal para el cambiador de Ikea que es muy cómodo. Se cuelga en uno de sus lados y es realmente rápido el abrir la tapa y poner los pañales usados. Pese a que es muy barato (8€ el cesto más sus complementos), el problema es que es muy pequeño y hay que cambiar la bolsa cada poco tiempo. Además, cuando está lleno, no se puede apretar porque se cae. Sin embargo, lo he utilizado durante más de un año a pleno rendimiento.

Cesto de Ikea

Cubo de basura Mjösa de Ikea. Este es mi favorito. Aunque es un poco caro, 35€, tiene una capacidad de 30 litros por lo que aguanta bastantes días sin tener que vaciarlo. Además, funciona bien con las bolsas de asas de supermercado que son más resistentes y de mejor manejo para tirarlas que las bolsas tradicionales de basura. Es elegante y se abre pisando con el pie por lo que es también muy rápido. Tiene en la base una goma que evita que se deslice por el suelo. En definitiva, tiene todo lo que uno pudiera imaginar para que tirar las cacas de tu hijo sea una experiencia agradable.

Papelera Mjösa

El resumen es que es mejor utilizar métodos tradicionales y que lo más rápido es cerrar bien el pañal antes de echarlo en cualquier papelera y utilizar recipientes grandes para no tener que vaciarlos cada día.

Ya tenemos aquí a Blanca

Este viernes, 21 de febrero, ha nacido Blanca Sampietro Tortosa. Aunque con algunos días de retraso, todo ha ido bien y en el Hospital Sant Joan de Deu nos han atendido de maravilla como de costumbre.

Blanca Sampietro Tortosa

Pol está muy contento con su hermanita aunque aun no tiene claro como ha pasado el «bebé» de la barriga de su madre a su cunita.