Fue en septiembre de 1998 cuando me independicé de mis padres y me fui a vivir al Masnou. Fue entonces cuando mi relación con esta planta comenzó.
Después de casi 30 años conviviendo con 5 o 6 generaciones de la misma, hoy me ha dado por mirar de que planta se trataba y he descubierto que es una Crassula Ovata o más conocida como «Árbol de Jade».
Se trata de una planta que almacena agua en sus hojas (suculenta) y que requiere riegos moderados (solo cuando la tierra esté completamente seca) y mucha iluminación indirecta o sol directo suave. Es muy sensible al exceso de agua, por lo que necesita un sustrato con buen drenaje sino las puntas de las hojas comenzarán a pudrirse.
Si tienen exceso de sol y calor, como este verano, los extremos de las hojas toman un color rojizo y en última instancia se caen.
El Árbol de Jade es originario de Sudáfrica y se distingue por sus hojas carnosas, ovaladas y de un verde brillante. Sus tallos leñosos y gruesos le dan la apariencia de un pequeño árbol en miniatura. Se reproduce a toda velocidad y con 3 o 4 tallos puede desarrollarse en un par de años hasta alcanzar las medidas de la fotografía.
Durante años la había llamado «survival» porque era capaz de estar meses sin riego y pese a todo mo moría, especialmente si no se encontraba expuesta directamente al sol.
Es interesante destacar como el exceso de sol, menos en la izquierda y más en la derecha, ha contribuído al crecimiento desigual de la planta, estando los extremos de las hojas de la recrecha rojizas.
Curiosamente, y dado que el porcentaje de exposición al sol en esa pared puede definirse como una recta decreciente y proporcional desde la mañana a la tarde, el desarrollo de la Crassula Ovata se ha asemejado también a esa recta que se puede observar claramente.
