Resuelto otro enigma mundial

Siguiendo la estela, esta semana, del anuncio de OpenAI de que había resuelto uno de los siete problemas del milenio del Clay Mathematics Institute, concretamente el llamado “problema de existencia y suavidad” de Navier-Stokes, tengo el honor de comunicaros que yo también he resuelto otro.

Se trata del famoso «problema de los radiales doblados»: tengo en mi terraza una pequeña antena vertical de 50/144/430 MHz y día tras día, los radiales se doblan cada vez más. Obviamente no podía ser el viento porque no ofrecen ninguna fuerza de rozamiento y tampoco el peso porque apenas pesan. Pese a todo, cada día se iban doblando un poco más, y de vez en cuando tenía que subirme y enderezarlos.

Y el sábado pasado, por fin, conseguí resolver este enigma. Salí a regar mis plantas a primera hora y me encontré un montón de loros parloteando tranquilamente en los radiales. La situación más crítica estaba en el radial ajustable para 50 Mhz desde donde un loro estaba tranquilamente contemplando las vistas de mi barrio, ejerciendo todo el peso en la punta del mismo y tensionando su rigidez natural.

Loros en los radiales

Lo más curioso de todo es que los dos loros habían escogido el punto más alejado de la antena y estaban justo en la punta de los radiales haciendo que se doblará al máximo.

Para ahuyentarlos, viendo que las buenas palabras no funcionaban, tuve que amenazarlos con una descarga de 100W después de lo cual decidieron deponer su actitud y largarse.

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