Ayer, en la reunión de planificación del día a las 8 de la mañana con Pol y Blanca, cuando repasábamos la lista de visitas candidatas del día, solo hizo falta nombrar el «MOCO» para que tuvieran claro que ese era el museo que querían visitar.
Cuando se enteraron que el MOCO era el «Museo de arte MOderno y COntemporaneo de Barcelona» ya era demasiado tarde. Ya estábamos en el autobús de camino a nuestro destino y no había marcha atrás.
Y no decepcionó. Ni a ellos ni a mi. La verdad, un museo con tanta publicidad dirigida a turistas, junto al Museo Picasso en la calle Montcada y relativamente nuevo, no prometía demasiado pero terminamos muy contentos.
Es un museo pequeño con artistas que no conocía y que me gustaron pero también con artistas consagrados como Bansky, Andy Warhol o algunas piezas del tan manoseado Dalí (que sobraban).
A Blanca le gustó especialmente un gran mural de Takashi Murakami, al que no hay que confundir con el soporífero Haruki Murakami, y su concepto del superflat.
Casi al final del recorrido, y como que no queríamos ser menos que ninguno de los artistas expuestos, hicimos esta bonita fotografía que habla por si sola sobre los sueños y su determinación para conseguirlos y de como a medida que nos hacemos mayores (que os haceis mayores!) la perdemos.
En definitiva, una visita muy recomendable para un día que no sepais que hacer.

