El reloj de mis abuelos

Rescaté hace unas semanas de la casa de mis abuelos en Gornal un viejo reloj de pared, en muy mal estado, con la madera entre podrida y carcomida y al que le faltaban muchas piezas, entre ellas la puerta de cristal.

Reloj Junghans de mis abuelos, tal como lo rescaté

Aprovechando los días de Navidad, me he dedicado a quitar la vieja pintura, eliminar la carcoma y pintarlo de color blanco tiza. El mecanismo, lo he desmontado, limpiado y aunque no lo he puesto en funcionamiento, creo que podría hacerlo porque solo me falta una pieza que une la parte superior y el péndulo. El resto parece que funcione bién.

Mecanismo Junghans

Investigando un poco el mecanismo, he descubierto que es de la marca Junghans, creada en 1861 y que en 1903 se la consideraba la fábrica de relojes más grande del mundo.

Comparando las diferentes formas de su logo desde su creación, la utilizada en el mecanismo se correspondería al período entre 1890 y 1900 o sea que deduzco que el reloj debe ser de los primeros años del siglo XX, anterior a 1920.

Aspecto final del reloj

En todo caso, una vez terminada la limpieza, ya descansa en una de las paredes de mi casa en Barcelona.

El hombre de la cabeza torcida

Esta discreta obra de arte tiene una larga historia pese a que pretenda comunicar un mensaje muy sencillo: la soledad de las personas frente a la vida y frente a los problemas.

«El hombre de la cabeza torcida»

Lo hice el 28 de septiembre de 2014 con un marco de IKEA y dos piezas bastante antiguas que habían estado conmigo durante hacía ya algún tiempo. El muñeco era uno de esos obsequios con los que Colacao intentaba fomentar sus ventas y llegó a casa a principios de la década de 1990 y por aquí estuvo hasta que decidí montarlo junto al polluelo amarillo que me regalaron mis compañeros y amigos de T-Systems cuando en 2008 decidí dejar la compañía.

Representaba en su día la cantidad de “pollos” con los que tuvimos que lidiar durante los casi 10 años en los que permanecí en la empresa, trabajando muchos fines de semana y noches. Esa misma idea y representación es la que intenté plasmar en el cuadro y es que al final ante los desafíos más importantes de la vida, siempre estás tú solo, y aunque pueda parecer un mensaje algo pesimista es sin duda un grito de optimismo al hacer recaer en el ser humano, a nivel individual, la responsabilidad de todo lo que le sucede y darle el mando de todas las decisiones que lo guían a través del camino de la vida. No hay pues, excusa, para hacer de otros los responsables de tu camino, sólo tú.

Las llaves de mis padres

Compré el otro día una tabla de cortar de madera y le pegué usando unos clavos algunas de las llaves de mis padres que recuperé de su casa antes de que la vendiéramos hace algunos años.

Las llaves de mis padres

La descripción de las llaves comenzando por la primera fila de izquierda a derecha y continuando con la segunda es la siguiente:

    • La puerta antigua de la casa de La Gornal donde vivió mi abuelo. Antes de la reforma que se hizo hace unos 40 años o así, la puerta era muy grande y permitía la entrada de carros.
    • Una de las puertas de la vitrina del comedor.
    • La puerta de seguirdad de entrada al piso de Josep Miret, donde vivían mis padres.
    • La cerradura de la puerta de entrada al edificio de Josep Miret.
    • El armario de la habitación de mis padres.
    • La puerta del armario donde se guardaban las bebidas.
    • La llave antigua de la entrada al edificio de Josep Miret antes de que cambiasen la cerradura.
    • La puerta inferior del armario del comedor que mi madre utilizaba como despensa.
    • La otra puerta del mueble contiguo que había en el comedor.
    • La llave de un mueblecito que teníamos en el recibidor.
    • La llave de los cajones del aparador que había en la habitación de mis padres.
    • La llave de una caja de caudales que hackeé para poder abrirla después de que se le rompiera a mi padre.

La cuna de los Tortosa

Esta cuna Next2me de Chicco fue comprada por Sandra y Andreu en 2015 cuando Jordi nació. Fue la cuna en la que durmió durante sus primeros meses en Sant Feliu de Llobregat. Después fue traspasada a su hermana Laura que la llevó a su piso del Poblenou donde durmió sus primeras noches Pol.

Cuando Pol comenzó a dormir en su habitación, la cuna fue devuelta nuevamente a Sandra que la utilizó para su segundo hijo, Pau, y cuando Laura y Albert tuvieron a Blanca, la historia volvió a repetirse.

La cuna en la casa de Albert y Laura en Les Corts con Pol asomándose

La cuna volvió a salir de Sant Feliu de Llobregat, esta vez para ir a Les Corts a donde Laura y Albert se habían mudado hacía apenas unos meses. Blanca nació el 21 de febrero de 2020 en el Hospital Sant Joan de Deu y estuvo durmiendo en esta cuna durante todo el período de confinamiento hasta el 21 de mayo cuando cumplió 3 meses y se fue a su habitación nueva.

La historia, de momento, termina aquí. Acabo de empaquetar la cuna en su embalaje original y en unos días Andreu y Sandra la volverán a tener con ellos a la espera de lo que le depare el futuro.

El escritorio de mi abuelo

Este escritorio fue rescatado de la casa del pueblo de mis abuelos maternos alrededor del año 2000 en Castellet i la Gornal, en la provincia de Barcelona, casi en el límite con la provincia de Tarragona.

El escritorio, muy probablemente, fue comprado alrededor de 1920 y su color original era negro. La madera era y sigue siendo de buena calidad y después de casi 100 años no tiene signos aparentes de carcoma.

En el año 2000 se lijó para quitarle la pintura negra y se pintó la parte de abajo de blanco y la de arriba de color madera. Durante casi 15 años ha sido mi mesa de trabajo en la que tenía mi ordenador, pantalla y teclado en El Masnou.

Alrededor de 2015, por motivos de espacio y ya en Barcelona, retiré del uso cotidiano el escritorio y lo guardé envuelto en plásticos para salvaguardarlo del polvo y la suciedad.

En 2020, hemos decidido darle un nuevo uso y por ello en Fusta Vella, en el Carrer Antic de València, han vuelto a lijarla y la han pintado de color madera.

La mesa estará en nuestra nueva casa en Les Corts, y volverá a ser la mesa en la que tendré mi pantalla, ordenador y teclado, con vista a Sant Pere Martir.