4a Expedición a las Cuevas de Seso

En agosto de 1989 tuvo lugar la 4a Expedición a las Cuevas de Seso, una cavidad natural de unos 400 metros de recorrido lineal, situada en el término municipal de Boltaña, muy cerca del despoblado caserío de Seso, en la comarca del Sobrarbe en Huesca.

Los cuatro intrépidos éramos, Juan Antonio de Margudgued y Miguel Ángel, mi hermano Xavi y yo de Barcelona.

Integrantes de la 4a Expedición a las Cuevas de Seso

La fotografía esta tomada frente a la puerta donde vivía mi abuela en Casa Sampietro. Aunque no aparece en la fotografía, Lourdes, la hermana de Juan Antonio, también nos acompañó aunque no entro dentro de la cueva.

Dentro de las Cuevas de Seso

En la imagen superior, se puede observar lo complicados que eran algunos pasos dentro de la cueva donde la altura de paso apenas superada los 30 cms y teníamos que entrar totalmente en horizontal.

Para no perdernos, íbamos equipados con linternas y cuerda enrollada para acordarnos del camino de vuelta. El calzado era también especial para la ocasión, sobre todo el mío. Todo muy profesional.

III Expedición a las Cuevas de Seso

En 1988 decidimos realizar la tercera expedición a las Cuevas de Seso, ubicadas junto al Caserío de Seso, en las inmediaciones de Boltaña.

He recuperado para la ocasión esta interesante foto que conviene ser analizada en detalle.

Cuevas de Seso
Cuevas de Seso

De izquierda a derecha tenemos a mi Tio Jesús (Jesús de Sillero, de Margudgued), Juan Antonio (de casa Gila de Margudgued), mi padre y mi hermano.

El equipo con el que nos metimos en interior de esta cueva no es que fuera muy profesional. Cabe destacar el ovillo de cuerda (la cosa amarilla de la izquierda) que nos fabricamos con cuerda de pacas de paja y que fue utilizada para no perdernos. El calzado merce un capítulo aparte; de hecho eran las sandalias con las que andábamos durante todo el verano en el pueblo.

Los pantaloncitos azules de mi padre y de mi hermano también son dignos de mención teniendo en cuenta que nos íbamos a meter en una cueva un poco larga y fría con la ridícula linterna que lleva Juan Antonio en la mano (de color verde).

Y por último ya solo queda mencionar a mi Tío Jesús que vino en calidad de guía local ya que era el que sabía donde estaba la entrada de la cueva.