Ayer en nuestra visita a Yeba, paramos en la Cortada de Yeba y ascendimos unos 200 metros de altitud hasta los 1500 por un camino espinoso que encontramos. En la bajada, Pol se agachó a coger un «saltamontes» y me apareció con esto en la mano. Por favor, clica en la imagen y haz zoom para observar lo bonito que es.
Aunque pueda tener rasgos similares a los saltamontes corrientes, no se trata de uno de ellos por muchas razones: tiene un color mucho más marrón, se dejó coger muy facilmente y sus antenas son extremadamente largas.
Se trata en concreto de una chicharra de matorral, prima de los saltamontes comunes, y llamada científicamente Steropleurus. Es totalmente inofensiva y es la responsable de los famosos «cri-cri-cri» que se escuchan en verano en los bosques del Pirineo.
En este caso se trata de una hembra que es fácilmente distinguible por el ovipositor en forma de sable que sobresale al final del abdomen y que es el órgano que utiliza para depositar sus huevos bajo la tierra o entre los tallos.
Después de saludarla, la volvimos a dejar con cuidado en el suelo para que pudiera seguir su camino o continuar con su canto veraniego.



