El Anticlinal de Nabaín

Las capas de sedimentos (o estratos) son niveles de materiales como arena, limo o arcilla que se acumulan horizontalmente con el paso del tiempo (millones de años). Cuando la corteza terrestre experimenta intensas presiones tectónicas compresívas, estas capas rígidas sufren una deformación plástica sin romperse, dando lugar a los pliegues tectónicos. Cuando dicha ondulación se curva hacia arriba en forma de arco o «A», se denomina anticlinal, una estructura donde los materiales sedimentarios más antiguos quedan albergados en el núcleo o centro del pliegue.

En los Pirineos, cuando se habla de anticlinales es casi obligatorio referirse al impresionante «anticlinal de Jánovas», visible cuando se circula por la N-260 saliendo de Boltaña a través del pequeño desfiladero poco antes de llegar a Jánovas.

En mi humilde opinión, el nombre correcto debería ser «Anticlinal de Nabaín» ya que este pertenece claramente a la montaña del mismo nombre y es visible por la carretera solamente porque el rio Ara partió en dos a través de la erosión de sus aguas la estructura rocosa para hacerse paso hacia el Cinca.

Fue hace unos 55 millones de años cuando la placa ibérica chocó contra la placa europea creando los intensos pliegues y formaciones rocosas que conforman hoy los Pirineos. Fue en ese momento cuando el Anticlinal de Nabaín se formó.

Se mire por donde se mire, las diferentes capas de estratos son muy visibles ya sea desde Boltaña, circulando por la N-260, desde Buerba o desde la Cortada de Yesa donde estos se disponen totalmente verticales.

Flanco oeste de Nabaín

En la foto superior se aprecian los estratos y el anticlinal vistos desde el oeste en la carretera que asciende a Yeba.

Si hacemos zoom a fondo en lo alto de Nabaín, se pueden ver los restos de la ermita de Santa Marina en forma de dos pequeños montículos, aunque hay que tener buena vista.