Si prefieres la pasta integral a la pasta normal es que no te gusta la pasta. La verdad es que comer pasta integral es como comer hierbajos y no digo que esté mal, pero para verduras prefiero unas acelgas o unas espinacas.
Después de analizar concienzudamente ambas opciones a todos los niveles y de haber hablado con tres médicos distintos, la conclusión es que un buen plato de pasta normal con verduras tiene cualidades nutricionales muy superiores a un plato de pasta integral e incluso el índice glucémico lo mantiene más a raya.
En mi caso, nunca utilizo queso ni nata con la pasta y siempre le pongo verduras a escoger o combinadas de este grupo: zanahorías, acelgas, espinacas, berengenas, calabacines, cebollas, tomates, rabanos, alcachofas, habas, puerros, guisantes, ajo y brócoli.
También soy un superfan de las setas y los hongos en la pasta con especial predilección por los rovellones, shitakes y el hongo blanco chino.
Respecto a las salsas, la mejor es un chorro de aceite de oliva virgen extra con especias.
Un plato así nunca jamás podrá ser batido por la pasta integral a nivel culinario ni nutricional.
