La complejidad de la vida

En un momento de inspiración artística sin precedentes, he realizado esta composición utilizando la placa madre de mi viejo portátil equipado con un AMD Ryzen del 2016.

Me ha parecido que era una buena representación de lo compleja que parece la vida a veces cuando nos sentimos parte de un ecosistema que escapa a nuestro control. Aunque nada más lejos de la realidad.

En el circuito del cuadro, es el microprocesador central (o sea nosotros) quien comanda todo el resto de componentes de la placa. Es el que decide que instrucciones se ejecutan, cuales se paran y como se relaciona con los periféricos externos. Su fiabilidad es extrema, con una probabilidad de fallo inferior a 0,00001% en 100.000 años.

Eso explica pues, que todo depende de nosotros y que tal como decía Amado Nervo en «En Paz»…

...porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

Nosotros dirijimos nuestra vida y es inútil culpar a otros de nuestras desgracias porque igual que el AMD Ryzen, el destino se ejecuta siguiendo nuestras decisiones y ellas son al final las que dibujan nuestro camino.