Con la primavera ya en todo su auge, el pasado domingo llevamos a Pol a la montaña para que se divirtiera con las flores.
La foto, al más puro estilo Monet, está tomada en el Collserola, a unos pocos minutos de Barcelona
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En 1988 decidimos realizar la tercera expedición a las Cuevas de Seso, ubicadas junto al Caserío de Seso, en las inmediaciones de Boltaña.
He recuperado para la ocasión esta interesante foto que conviene ser analizada en detalle.
De izquierda a derecha tenemos a mi Tio Jesús (Jesús de Sillero, de Margudgued), Juan Antonio (de casa Gila de Margudgued), mi padre y mi hermano.
El equipo con el que nos metimos en interior de esta cueva no es que fuera muy profesional. Cabe destacar el ovillo de cuerda (la cosa amarilla de la izquierda) que nos fabricamos con cuerda de pacas de paja y que fue utilizada para no perdernos. El calzado merce un capítulo aparte; de hecho eran las sandalias con las que andábamos durante todo el verano en el pueblo.
Los pantaloncitos azules de mi padre y de mi hermano también son dignos de mención teniendo en cuenta que nos íbamos a meter en una cueva un poco larga y fría con la ridícula linterna que lleva Juan Antonio en la mano (de color verde).
Y por último ya solo queda mencionar a mi Tío Jesús que vino en calidad de guía local ya que era el que sabía donde estaba la entrada de la cueva.
Ayer ascendimos a Sant Jeroni, el pico más alto de Montserrat con 1.236 metros, desde el monasterio, al que llegamos con el teleférico después de aparcar abajo.
Sin ser un circuito excesivamente complicado, sí que es necesario estar un poco en forma especialmente si llevas a Pol en la espalda. Hay muchos escalones y una buena cuesta pero las vistas son probablemente unas de las mejores de toda Catalunya.
El tiempo total de ascensión y de regreso fue de unas 3 horas y poco.
Hace unos 10 días inauguramos el Club de los Retos con una excursión de calentamiento por el Parc del Foix, al sur de la provincia de Barcelona:
La ruta nos llevó unas 4 horas, con ligeras subidas en los primeros tramos hasta comenzar el descenso al pantano.

A una hora de Castellet nos topamos con un conglomerado de 7 casas ruinosas que formaban un núcleo habitado a finales del siglo XIX: Cal Balaguer, Cal Gat Negre, Cal Pastor Xic, Cal Pigot, Cal Feliana Vell, Cal Feliana Nou y otra séptima edificación desconocida.

La clasificación, por tanto, está así: Anabel, Toni, Laura, Pol y yo, empatados a 3 puntos; el resto continúan a cero.
El domingo pasado, Anabel, Toni, Laura, Pol y yo, decidimos crear el Club de los Retos.

El asunto, básicamente, va de que vamos a proponer periódicamente una serie de retos cada uno con una puntuación asociada y a medida que los vayas haciendo irás consiguiendo sus puntos.
El club está abierto a otros miembros y pueden participar en él todas las personas que formen parte del mismo o realizan alguno de los retos propuestos con algún miembro del club.
La lista inicial de retos es la siguiente:
En las próximas semanas iré publicando más retos y las clasificaciones.
Este verano hemos descubierto la Cala Morell en Menorca. A veces puede costar aparcar, especialmente si llegas tarde, aunque no hay mucha gente pese a que la playa sea pequeña. La cala es ideal para nadar: aguas cristalinas y muy pocas corrientes y olas.
El acceso no es instantáneo y hay tres opciones: dejando el coche en la carretera que termina en la rotonda y bajando los 3 minutos de escalones que hay hasta la playa, bajando por la rampa de los coches (10 minutos) o aparcar en la zona de chalets y descender los 10 minutos de escaleras empinadas.

Es realmente una cala muy bonita y que merece una visita aunque se aleje un poco de las típicas calas más salvajes de la isla.
Nosotros fuimos con Pol y su carrito y aunque no es excesivamente fácil entre dos personas se pueden sortear todos los obstáculos.
Desde que era pequeño, mi madre siempre tiraba los posos del café en las macetas con plantas que tenía en el patio de casa. Habría unas 40 plantas y flores diferentes y todas fuertes y coloridas, en claro contraste con las plantas que tengo en casa que a duras penas logro que sobrevivan.
Hace unas 8 semanas comencé una prueba piloto con tomates para estudiar la influencia de los posos de café y para ello sembré y luego trasplanté cuatro plantas, dos con tierra y posos y dos solo con tierra. El resultado es bastante claro.

Las tomateras cultivadas con posos de café tienen hoy entre 4 y 8 tomates cada una y las otras solo 2 como máximo. A nivel de tamaño también hay una gran diferencia. Las plantas con posos son el doble de grandes que las que solo tienen tierra.
Casi por casualidad me he topado hoy con unas fotografías de 1993 de cuando mi padre y yo ascendimos a la Peña Montañesa.

Es curioso observar las pintas que llevamos y lo poco preparados que íbamos (ni una pobre botella de agua) para ascender un pico de casi 2.300 metros en pleno julio.

Eso si, la gorra y el bastón no podían faltar.