Colecciones

Continúo escaneando escritos inéditos de mi madre que encontré en casa de mis padres 6 años después de que muriera. En este caso, este fue escrito cuando tenía 78 años.

Colecciones

¿Quién no ha coleccionado de pequeño o mayor algo alguna vez? Hay colecciones que tienen principio y fin, en cambio otras son inacabables.

Los chicos hacían colección de jugadores y equipos de fútbol, generalmente cromos que se compraban aunque había productos tales como chocolates, cubitos de caldo, galletas, etc., que colocaban ocultos en sus productos unos cromos que el público infantil coleccionaba y entonces consumía en abundancia para poder obtener más cromos, que al salir repetidos intentaban cambiar entre compañeros aunque había cromos que dificilmente salían.

Los adultos coleccionaban sellos, monedas, anillas de cigarros o puros, tapones de cava, etc. y la gente más pudiente obras de arte como cuadros, etc.

No creo que haya nada de malo en hacerse colecciones de cosas que puedan estar a nuestro alcance; es una ilusión que ayuda a superar algún obstáculo que siempre los hay en la vida.

Los domingos por la mañana, en la Plaza Real y en los alrededores del Mercado de San Antonio hay tenderetes destinados al intercambio y venta de cromos, monedas, sellos, etc. También acuden allí muchos niños, acompañados de sus padres, para hacer intercambios entre los visitantes del mercadillo.

Cuando completábamos alguna colección, primero, mucha ilusión cuando lográbamos los últimos cromos, una vez completada la guardábamos en un cajón, que generalmente con el tiempo y nuestro cambio de aficiones raramente la ojeábamos, hasta que algún día, ya adultos o casi adultos, ya cansados de tropezar con aquel álbum, acabábamos por deshacernos de el, cosa que no ocurre con la colección de sellos y monedas, que tienen un valor económico.

En la vida hay que tener ilusión por algo aunque a los que nos rodean les parezcan cosas supérfluas, pero nosotros le damos otra clase de valor.

De pequeña, para las onomásticas, con las amigas nos mandábamos postales por correo deseándonos toda suerte de dichas; ahora lo considerarían una cursilería. Yo las he guardado todas y después de 60 años y más, las he colocado en un album, haciendo constar fecha y nombre del remitente.

Cuando yo falte que hagan lo que quieran con ellas pero para mi tienen una valor sentimental.

María Luisa Ventosa

Este es el original que estaba en una libreta con algunos más. A ver si hay suerte y encuentro el álbum que mi madre menciona al final del escrito.