Hace un par de semanas me metí por una carretera, justo saliendo de Morillo de Tou a mano derecha en dirección a Barbastro, con la indicación «Bruello». La verdad es que no me sonaba ni el nombre del pueblo pese a estar cerca de Ainsa y Margudgued.
Después de unos cuantos kilómetros, después de cruzar Bruello, a través de una pista sin asfaltar llegué a la pequeña iglesia (o ermita) de San Lino, a medio camino entre Buil y Ainsa, en mitad de la nada. Jamás había oído hablar de ella, ni siquiera de las pequeñas aldeas diseminadas que forman parte de la congregación (Sarrato, Sarratiás, Coronilla, Bruello y Pelegrín).
Iglesia de San Lino, en el Sobrarbe
Parece ser que la iglesia data del siglo XVII y junto a ella hay un pequeño cementerio que da servicio a las aldeas antes citadas.
Si estás un día sin saber que hacer por la zona, puedes acercarte y echar un vistazo a la iglesia y sus alrededores porque valen la pena.
Para llegar, lo mejor es que te anotes estas coordenadas porque ni siquiera aparece en Google Maps, aunque espero que pronto esté porque la he añadido como lugar nuevo a ver si me lo aceptan, que los de Google a veces son un poco tiquis miquis.
Este sábado, mi primo Toni y yo ascendimos al pico de Santa Marina, o más comunmente conocido como Nabaín (en Huesca), visible desde diferentes puntos del Sobrarbe y principalmente desde Boltaña, Margudgued, Sieste, Guaso o Jánovas.
La forma más fácil de subir es desde Ascaso, a 15 minutos en coche de Boltaña. A unos 200 metros antes de llegar al pueblo comienza un sendero bien señalizado a mano izquierda que nos conduce directamente a la cima.
Vistas del Valle del Ara durante la ascensión a Nabaín
En total, con un par de paradas, tardamos 2h 15′ en llegar arriba donde nos esperaba la Ermita de Santa Marina, una vieja construcción totalmente en ruinas donde antiguamente se veneraba a esta santa y a la que hoy en día aun se sigue subiendo en Romería.
Mi primo Toni ascendiendo a buen ritmo
Las vistas desde la cima son imponentes, sin ningún obstáculo visual con Monte Perdido al norte, y la Peña Montañesa al este. Aunque el pico no es excesivamente conocido ni su ascensión muy compleja, desde luego merece una visita porque se puede contemplar un panorama de los Pirineos muy inédito desde sus 1.800 metros de altitud.
El Monte Perdido desde Nabaín
Ruinas de la Ermita de Santa Marina
La bajada, sin ningún descanso y manteniendo el ritmo, la hice en algo menos de 1 hora.
Hace un par de meses estuve con mi hermano y Sara en Silves Alto (Huesca), un pequeño pueblo hasta hace bien poco despoblado y que hoy en día ha recuperado un par de casas. Está a unos 20 minutos de Boltaña y 25 de Margudgued y es realmente un lugar poco conocido incluso para los habitantes de la zona.
Silves Alto (Huesca)
Es tan desconocido que incluso Google Maps es incapaz de decirte como llegar. Las coordenadas exactas son estas y para llegar basta con tomar la carretera de Campodarbe (A-1604) desde Boltaña y 2 kms después de cruzar el Ara y antes de llegar al Puente de la Ferrera girar a mano derecha.
Silves Alto (Huesca)
Hace bien poco que han asfaltado la pista que subía hacia arriba y han puesto algunos carteles, por lo que ahora es muy fácil llegar ya que solo hay que seguir las indicaciones.
Silves Alto (Huesca)
Silves Alto se encuentra en lo alto de una colina a casi 1000 metros sobre el nivel del mar por lo que las vistas son bastante espectaculares con el Monte Perdido al fondo. Después de la visita, puedes aprovechar y bajar hasta Silves Bajo que está a unos 10-15 caminando a través de un pequeño sendero.
El 29 de abril de 1969 las aguas del Embalse de Mediano (en la provincia de Huesca a unos 20 minutos en coche de Margudgued) sumergieron al pueblo de Mediano en sus profundidades y dejaron el campanario de su iglesia como único testimonio de los casi 1000 años de historia (Mediano está documentado por primera vez en 1055).
Fue posteriormente en 1978 y 1979, cuando las aguas del embalse estaban bajas, que unas maniobras militares terminaron por destruir completamente las pocas casa que quedaban en pie después de casi 10 años sumergidas. Solo se salvo la iglesia del pueblo, que incluso cuando el embase alcanza su máxima capacidad, es posible ver su campanario.
El equipo expedicionario (Pol y Blanca) con el equipo de soporte de tierra (Jordi y Lidia)
Fue así que el 14 de junio del 2025 decidimos hacer una expedición hasta la iglesia de Mediano en nuestra lancha inflable a remos. La tripulación, estaba compuesta por Pol, Blanca y capitaneada por mi y zarpamos con más de 30ºC a las 11 de la mañana con el soporte logístico de mi primo Jordi y de Lidia.
La verdad es que fue una travesía bastante dura, especialmente para mi, porque entre el calor, la dificultad de coordinación de los remos y los más de 3 kilómetros estuve un par de días sin sentir los brazos.
Expedición en lancha inflable a la torre de la Iglesia de Mediano
Al final culminamos nuestro objetivo y volvimos la mar de contentos después de haber podido ver y tocar el campanario de la iglesia de Mediano.
Por si hay alguien interesado, aquí os dejo el recorrido que hicimos ya que lo grabamos en Garmin Connect. Es interesante para saber desde que punto salimos.
Al final, el otro día, no publiqué ninguna foto del puente colgante de Margudgued sobre el rio Ara así que aprovechando que el fin de semana estuve en Boltaña hice esta magnífica foto en un día radiante alrededor de la 10 de la mañana y desde el puente nuevo.
Puente colgante de Margudgued sobre el rio Ara
El caudal del Ara no está mal estos días gracias al comienzo del deshielo y a que ha estado lloviendo bastante en estos tres últimos meses. Los embalses están a tope y todo está muy verde. A ver como se nos viene el verano de lluvias y calor.
El actual puente que une Boltaña con Margudgued sobre el rio Ara es una cosa moderna de 1974. De hecho, aun me acuerdo cuando lo construyeron siendo yo bien pequeño.
Puente moderno sobre el rio Ara a la altura de Margudgued en 1974
Antes, la única forma de cruzar el rio era a través del viejo puente colgante a la altura del actual «Hotel Monasterio de Boltaña», un nombre moderno para el viejo sanatorio en que había convertido Isaac Noguera en 1910 el «Convento del Carmen» erigido a mediados del XVII por la Orden de los Carmelitas Descalzos.
Mi madre sobre el puente colgante en el rio Ara en 1967
En los 70, cuando veníamos a ver a mis abuelos a Margudgued, el viaje duraba muchas horas, entre 5 y 6, principalmente porque no había ni autopista hasta Lleida, ni Autovía hasta Barbastro, ni la carretera que une hoy en día El Grado y Ainsa. En vez de eso, el viaje era exclusivamente por carreteras atravesando todas las poblaciones y después de pasar Barbastro, por el centro de la ciudad, se tenía que escoger entre llegar a Ainsa por el Alto del Pino (de 857 m) atravesando Naval o hacerlo por Graus cruzando el Puerto de la Foradada (de 1020 m). En ambos casos, te tenías que comer mil curvas ya que no había ninguno de los túneles modernos actuales.
Mi madre y un vecino en el puente colgante sobre el rio Ara en 1967 con el Sanatorio al fondo
Lo más complicado del viaje, sin embargo, llegaba en Boltaña. Teníamos que dejar el coche en el otro lado del rio a la altura del Sanatorio y allí, nuestro abuelo nos venía a buscar a una hora estipulada con una burra y cruzábamos el puente colgante con todas las maletas y después caminábamos unos 20 minutos hasta la casa de mis abuelos.
Mi hermano, mi padre y yo en el puente colgante de Margudgued en 1974
No hace falta decir que el asfalto tampoco existía y que tanto la carretera hasta Margudgued como las calles del pueblo eran puro polvo y piedras.
Mi hermano y yo durante la construcción del puente moderno de Margudgued en 1974.
La buena noticia es que parece ser que pronto van a renovar el puente colgante y será posible cruzarlo de nuevo. En el marco de la nueva «Vía verde por el rio Ara» que enlazará Margudgued y Fiscal a través de Jánovas en 2027, se ha planificado la rehabilitación del puente aunque creo que no hará falta esperar a ese año porque las obras ya han comenzado con el mantenimiento de la Plaza Mayor de Margudgued.
Estos días está Margudgued un poco patas arriba. En la plaza están sustituyendo el asfaltado de cemento por un suelo de adoquines modernos que seguro quedará muy bien. Ya lejos quedan las calles sin asfaltar y con tierra de cuando era pequeño que aunque más bucólicas, acababas siempre sucio, especialmente cuando llovía.
La Plaza Mayor de Margudgued en obras
Por otro lado, están construyendo una depuradora para todas las aguas de Boltaña y Margudgued, la famosa EDAR o Estación Depuradora de Aguas Residuales y el camino junto al rio hacia Ainsa está cortado al menos hasta el 25 de abril.
La obra no es sencilla porque hay que poner una canalización para las aguas residuales desde Boltaña hasta la EDAR y requiere bastante espacio. La estación estará ubicada justo en este punto, a unos 700 metros de la cruz de término.
El lunes de esta semana intentamos con Pol y Blanca la ascensión al Lago de Urdiceto, en los Pirineos Aragoneses, casi en la frontera con Francia. Está ubicado a 2.400 metros de altitud y se puede llegar en coche a través de una pista de 11 kms que se toma a la derecha después de pasar Parzán (provincia de Huesca). Eso sí, necesitas tracción total y no tener miedo a las alturas. Desde Margudgued te llevará alrededor de una hora y media.
En el camino de subida al Lago de Urdiceto en Huesca
Al final, nos tuvimos que dar la vuelta cuando nos quedaban apenas 500 metros porque estaba empezando a nevar bastante fuerte y no quisimos arriesgar. En la bajada, en uno de los paseos que dimos, nos encontramos un caracol amarillo, a 2.000 metros de altitud, entre la nieve y las pocas plantas que hay en la zona. Pol y Blanca se encapricharon de él, le pusieron un nombre neutro, «Cargolete», en honor a su hermafroditismo, y nos lo trajimos de vuelta a Barcelona y lo alimentamos todos los días. La verdad es que se le ve contento en su nuevo habitat.
«Cargolete» bajo las atentas miradas de Pol y Blanca
Después de estudiar un poco más a fondo el caracol, resulta que es un Caracol Moro o «Cepaea Nemoralis» bastante extendido en la mitad norte peninsular y que puede tener distintas coloraciones todo y que el amarillo es el más extendido en alta montaña.