Pues bien, hoy he descubierto un servicio web que me puede ayudar a acelerar el traspaso de información digital a papel, el cual considero que es más perdurable cuando ya no habite este planeta.
La web en cuestión es PixxiBook y solamente pasándole la URL de mi blog me genera el libro. Tengo que decir que me ha gustado mucho porque incluso la maquetación es elegante y moderna y sobre todo muy limpia.
A la que tenga un buen rato me lo miraré con calma y pediré los 5 tomos, de unas 250 páginas cada uno, que son necesarios, para imprimir los casi 30 años de posts que tengo.
Ya hace más de un año que me compré mi Subaru Forrester del 2021 con 40.000 kms. He hecho bastantes kilómetros por autopista tanto en España como atravesando Europa en verano. También lo he metido por muchísimas pistas forestales de alta montaña, nieve y ríos. Quizás no tanto por ciudad aunque algo, también.
Para poder hablar y compararlo con otros vehículos quizás debo empezar diciendo los coches que he tenido antes: Hyundai Santa Fe, Hyundai ix35, Seat Alhambra, Mercedes GLC, Volvo XC60 y Volvo XC90. También he conducido durante algunas semanas un Audi Q5 y algún que otro BMW. De todos estos, Volvo marca la diferencia en cuanto a fiabilidad y facilidad de uso.
Pero el Subaru Forrester juega en otra categoría. Es probablemente uno de los coches más honestos y fiables del mercado ahora mismo y absolutamente todo de él me encanta.
Mi Subaru Forrester a 2.000 m. de altura a punto de llegar al Lago de Urdiceto en el Pirineo Aragonés
Para empezar diré que se comporta excepcionalmente bien fuera del asfalto gracias a su tracción total permanente y sus 22 cms de altura libre al suelo. Sus 150 CV dan de sobra para cualquier desnivel y especialmente se notan en caminos en muy mal estado con lluvia, piedras y rampas empinadas.
Por carretera, es un coche muy cómodo si estás habituado al cambio automático progresivo CVT de Subaru y sobre todo si sabes como se usa. Nada que envidiar a los cambios automáticos de otras marcas. Respecto a consumos, es cierto que gasta un poco más que un Volvo o un Mercedes y el pasado verano en 3.000 kms por Italia, Francia, Alemania, Austria y Luxemburgo me salió una media de 7,9 l/100 kms aunque tengo que decir sin pasarme de 130-140 kms/h (en Alemania hay muchas autopistas sin límite).
El único problema que he tenido en los 15.000 kms que he hecho fue una mañana en un camping en Italia donde me dejé la batería conectada a unas luces por la noche y no había forma de arrancarlo. El asunto se arregló con unas pinzas y conectándolo a otra batería en el mismo sitio. Muy fácil.
A nivel de seguridad, es excelente: conduce y frena solo, te dice cuando te despistas y tiene cualquier cosa que puedas imaginar en un Audi o Volvo.
En curvas es dificil encontrar algo igual. Su motor boxer en horizontal, muy cerca del suelo, le ofrece una estabilidad sin igual y la tracción permantente hace que puedas subir o bajar carreteras de montaña con mucha seguridad, incluso en mojado.
En fin, el Subaru Forrester me encanta y lo considero una de mis cuatro compras maestras de los últimos 10 años junto a mi nevera con dispensador de agua exterior Samsung, la Fantic Caballero y mi Icom IC7300.
En un nuevo día de épica, el sábado pasado, Pol, mi hermano y yo ascendimos a Navaín desde Ascaso con unos tiempos bastantes dignos: 1h 51′ para subir y 58′ para bajar.
Además de estar un poco en forma, es muy importante ir bien calzado con buen agarre en la suela porque algunos trozos con fuerte pendiente tienen bastante piedra suelta sobre roca dura.
Pol, Xavi y yo en lo alto de Nabaín con el Monte Perdido de fondo
En la foto, a Pol y a mi no se nos ve muy bien la cara por culpa de la sombra de nuestras gorras pero se nos intuye que somos nosotros. De fondo, justo a la derecha de la cabeza de Pol, magestuoso, se alza el Monte Perdido de 3.355 m.
Esta ha sido mi segunda ascensión a Navaín (1.790 m) en menos de un mes.
Se acabaron las vacaciones. En esta ocasión Pol, Blanca y yo hemos recorrido casi 3.000 kms en coche haciendo un pequeño recorrido por Europa atravesando 8 países:
Día 1 – De Barcelona a Génova: Embarcamos el coche en un ferry de la compañía GNV que nos llevó al Puerto de Génova en Italia. Salimos a las 9 de la mañana del Puerto de Barcelona y 24 horas después ya estábamos en Italia. Consejo: No contrates la pensión completa del buque.
Pol y Blanca mirando la luna llena mientras atraviesan el Mediterráneo
Día 2 – Dormir al norte de Milán: Después de visitar Varese, llegamos a nuestra destinación en Italia, el Camping Trelago, junto al Lago de Ghirla y… aquí empezaron los problemas. Una hora y media para montar la tienda de campaña. Eso sí, el sitio precioso.
Después de una hora y media terminé de montar la tienda de campaña
Día 3 – En el Camping Trelago: Estuve todo el día arrastrándome como un gusano porque algo me había sentado mal, muy mal. Pol y Blanca, mientras tanto, campaban a sus anchas por el camping recogiendo palos para construirse cabañas. No fue hasta la tarde que tuve ánimos para levantarme y hacer algo.
Día 4 – Hacia Darmstat: Después de unos pequeños problemas con el coche, nos fuimos a Suiza, donde comimos y después de cruzar a Austria, entramos en Liechtenstein y desde ahí encaramos dirección norte a Darmstat, en Alemania, donde pasamos la noche. El turno de ponerse malo fue para Pol.
Día 5 – Acercándonos a Luxemburgo. En el quinto día íbamos a dormir en Baustert, junto a la frontera de Luxemburgo y después de esperar unas horas a que Pol se pusiera bueno (tenía lo mismo que yo el día anterior), continúamos con el coche atravesando pequeños pueblos alemanes en mitad de bosques hasta nuestro destino.
Las vistas que teníamos en Baustert cuando salíamos de nuestra casita
Día 6 – De Visita por Luxemburgo. Después de visitar Vianden y su fantástico Castillo en Luxemburgo, comimos en Diekirch y continúamos la ruta hasta Fleurey-lès-Lavoncourt, ya en Francia, donde pasamos la noche en una magnífica casa en mitad de un pueblo rural francés, rodeado de un jardín y una pequeña piscina donde Pol y Blanca se lo pasaron pipa.
Blanca haciendo carotas al cruzar la frontera de Luxemburgo
Día 7 – Atravesando Francia. Después de casi 6 horas de coche atravesando el centro de Francia llegamos hasta Le Village des Monédières, un bonito camping de cabañas en mitad de una zona preciosa de pequeños pueblos medievales como Treignac.
Día 8 – Visitando pueblecitos. Hoy tocaba jornada de descando y la dedicamos a la piscina, siesta, paseos por los bosques y a visitar pueblecitos. La noche la volvimos a pasar en el mismo sitio.
Treignac
Día 9 – De vuelta a España. Tocaba volver a España pero no nos íbamos a ir directos a Barcelona… La siguiente parada era en Boltaña (Huesca) donde íbamos a pasar dos noches en la Casa Poliblanca. Nuevamente, tuvimos una ruta de unas 6 horas en la que atravesamos los Pirineos de norte a sur a través del Túnel de Bielsa.
Día 10 – Descansando en Boltaña. Dedicamos el día a ver a mis primos, ir a pescar, ir a la piscina de Ainsa y a jugar mucho.
Pol y Blanca de pesca en el rio Ara en Margudgued (Huesca)
Día 11 – Por fin en Barcelona. Nos levantamos tranquilamente, desayunamos, fuimos a dar un paseo al Castillo de Boltaña y después de comer ya en Cataluña llegamos a casa alrededor de las 5 de la tarde.
Y sí, han sido unas vacaciones un poco cansadas, sobretodo para mi que no he podido hacer muchas siestas porque me dediqué a conducir mientras Pol y Blanca utilizaban el tiempo después de las comidas para dar una cabezadas.
Pero hemos descubierto zonas muy interesantes y poco turísticas del centro de Europa, bosques increíbles, lagos y pequeños pueblos medievales. Todo muy recomendable.
Estaba actualizando mi perfil en QRZ.com y buscando fotos simpáticas he dado con una de diciembre de 1992 cuando nos fuimos con mi vecino Marc al pico más alto de Montserrat (en la provincia de Barcelona), Sant Jeroni, con un par de emisoras y mi antena dipolo.
Diciembre 1992: Operando desde San Jeroni en Montserrat.
Recuerdo que con un saco de dormir nos quedamos a pasar la noche justo ahí, en el punto más alto de la sierra y… en diciembre. Creo que de esa experiencia lo único que recuerdo con claridad fue el frio que pasamos.
Hace unos días me dieron una alegría casi infinita cuando llamé a la Jefatura Provincial de Inspección de Telecomunicaciones de Barcelona.
Había llamado para preguntar si me tenía que volver a examinar para obtener mi licencia de radioaficionado despúes de haber pagado por última vez la tasa en 2008. También quería preguntar si había alguna forma para recuperar mi indicativo de llamada EA3GIW con el que había hecho miles de contactos durante varios años.
Muy amables al teléfono, estuvieron consultando mi expediente y me dijeron que en 2008 con el pago de la última tasa, habían convertido mi licencia en autorización y que no caducaba y que por tanto continuaba teniendo mi indicativo totalmente operativo aunque hubiera estado en QRT durante 17 años.
Autorización de licencia de radioaficionado
O sea que me puse manos a la obra e hice mis primeros contactos en 10m después de 25 años y sin pensarlo demasiado, he comenzado a hacer realidad un sueño que tuve durante más de una década y me he comprado una emisora de HF multibanda.
Después de más de un año y medio sin Instagram, hace un par de días volví a instalarme la app en mi teléfono… y ahí estaba, como siempre, todo el mundo perdiendo su precioso tiempo scroll arriba, scroll abajo, más adictos que nunca.
Reconozco que el FOMO me ha vencido, hay que asumirlo, así que estoy haciendo estos dias unos experimentos con los reels (que no sabía ni lo que eran) para ver como van y como se les puede sacar algo de provecho.
Este ha sido el primero de mis experimentos y de momento voy ya por las 3.000 visualizaciones en solo dos días. A ver que es lo que da de si.
En un nuevo día de épica, el sábado pasado corrí la Gran Trail del Sobrarbe en la modalidad de maratón con una distancia de 45kms. El circuito con salida y llegada en Ainsa (Huesca) transcurría entre bosques y montaña con un desnivel positivo acumulado de 2.200 metros (más o menos como subir y bajar cuatro veces al Tibidabo desde mi casa en Barcelona).
Había entrenado muy poco, con una tirada máxima de 13kms una semana antes y acumulaciones no superiores a los 25 kms por semana en el mes anterior. Pese a eso, hice un digno tiempo de 7h 44′, que fueron 14 minutos menos que el año anterior.
Las razones de tan buen crono se deben fundamentalmente a cinco factores. El primero, es que ya conocía el circuito y sabía lo que que quedaba y especialmente lo que era enfrentarse a los últimos 3kms de subidas y bajadas.
El segundo factor fue la temperatura, con una salida unos 6 grados más cálida que el año pasado y una llegada alrededor de los 21 grados, 7 grados menos que hacía un año.
La tercera razón fueron las zapatillas. El año pasado calcé unas Salomon Sense Ride 4 con un grip muy bueno, flexibles y ligeras pero con una suela demasiado baja que a partir del km 30 hizo que me dolieran los pies a cada piedra que pisaba (y había muchas). Este año cambié de estrategia y me llevé las Hoka One Stinson 7 con una suela muy ancha y gruesa que me ayudó bastante en los 15 últimos kilómetros pero que por otro lado me hizo perder mucha estabilidad y agarre en los descensos que no pudieron ser tan ràpidos como el año pasado.
El cuarto factor fue la creatina. Desde hace unas 4 semanas estoy tomando creatina por las mañanas y esto está aumentando mi rendimiento en los entrenos y en las carreras además de sentirme más energético y «despierto» durante todo el día.
Y por último, probablemente, el factor más determinante fue la aplicación del Método Sampietro para obtener mejores tiempos con entrenamientos mínimos.
En definitiva, fue un gran día en el que finalicé mi maratón número 46.