Hace unas semanas tuve la oportunidad de hablar en el Talent Arena del Mobile World Congress, en Barcelona, sobre Cyberseguridad e Inteligencia Artificial durante el proceso de desarrollo de software.
Aquí os dejo el clip de un minuto y medio que hicimos en Sage donde se me ve un poco en acción.
Con miles de asistentes y nuestro stand a tope durante los tres días que duró el evento, el año que viene volveremos a estar seguro.
Pues hace unos pocos días descubrí que tengo la Lipoproteína-A muy alta. Tan alta como 107 mg/dL cuando un valor razonable no debería sobrepasar los 30 mg/dL. Además, también aprendí que no se puede bajar y que es hereditaria o sea que mi madre o mi padre también debieron tenerla por las nubes.
Valores altos de Lipoproteína-A son especialmente peligrosos porque multiplican el riesgo de sufrir infartos o ictus cuando el Colesteron LDL está un poco alto. En mi caso, lo tengo a 157 mg/dL siendo el valor de referencia estándar < 160 mg/dL. Si no fuera por la Lipoproteína-A, no sería un valor excesivamente malo.
Total, que los 107 mg/dL de la LP-A más los 157 mg/dL del C-LDL mezclados con un poco de stress de todo tipo (4 días antes había corrido la Maratón de Barcelona) hicieron que el 19 de marzo, exactamente a las 21:53, sufriera un infarto con bloqueo total de la arteria coronaria derecha que requirió de un montón de gente, pinchazos y algunas compresiones torácicas para que volviera felizmente a la normalidad después de algo menos de un minuto en parada cardio-respiratoria. Todo ello aderezado con un stent que me implantarón sobre las 11 de la noche del mismo día.
Primer resultado del ECG realizado en el comedor de mi casa
El golpe de suerte se produjo cuando sobre las 21.15, en un momento de lucidez plena, decidí llamar al 112 porque empecé a tener un pequeño dolor en el pecho que no había tenido antes. En menos de 10 minutos, ya tenía en el comedor de casa a mis dos salvadores que tras hacerme un electrocardiograma (ver fotografía) me bajaron a la ambulancia y fue entonces cuando comenzó todo…
Un año más, el pasado domingo corrí la Maratón de Barcelona en esta ocasión con un ritmo medio por kilómetro de 5′ 58″, cruzando la meta en 4h 12′ 54″. Esta ha sido mi participación número 34 en esta carrera desde la primera vez que la hice cuando tenía 18 años en 1989.
En total llevo ya 47 maratones con el objetivo de terminal 2026 al menos con 49.
Como siempre, el listado total de carreras y tiempos que he hecho en mi vida lo tengo en esta página.
Hay dos tipos de personas en este mundo: los que llenan el lavavajillas con las ollas, cubiertos y platos sucios de forma casi aleatoría y sin ningún tipo de orden y los que, como yo, ubican escrupulosamente cada cosa en su sitio para maximizar el espacio y asegurar un mejor lavado.
Es un trabajo tan absolutamente exquisito con su orden milimetrado que una vez lleno, el interior del lavaplatos sería digno de ser fotografiado y llevado a cualquier exposición para ser adorado. Personalmente, este primer paso en el proceso de lavado de los utensilios de la cocina es hasta satisfactorio que lo realizo sin ningún tipo de esfuerzo mental.
El vaciado del lavavajillas ya es otro tema. Realmente da mucho palo. Es aburrido y no me genera placer. Lo que menos me gustaba es que la tarea no se podía terminar en unos pocos segundos sino que solía requerir al menos 5 o 6 minutos ininterrumpidos… hasta que hallé un sistema diferente que me no me genera casi esfuerzo mental.
El nuevo sistema de vaciado del lavavajillas, al que llamaremos Método Sampietro de Vaciado del Lavavajillas o MSVL, consiste en extraer despacio las cosas de su interior dejando intervalos largos entre una y otra. La norma general del MSVL es que cada vez que vayas a la cocina, por cualquier motivo, hay que sacar al menos una o dos cosas del lavavajillas. Por ejemplo, si estamos en la cocina bebiendo agua y vemos que el tiempo de lavado ha finalizado, abriremos la puerta y sacaremos 2 o 3 vasos y los pondremos en su sitio. Cuando volvamos al cabo de una hora a por unas nueces, sacaremos los platos grandes, y así hasta que en 8 o 9 veces el lavavajillas se haya vaciado.
Lo mejor del MSVL es que a veces empiezas a sacar una olla, luego te animas con la segunda, luego dos tazas y acabas sacándolo todo cuando inicialmente el objectivo eran un par de cosas solamente.
Al final, el MSVL aplica el mismo principio usado durante una maratón: vamos a ir corriendo km a km con la concentración plena en esos 1000 metros sin pensar demasiado en lo que nos queda. porque al final llegaremos al 42 y habremos terminado.
Hoy no es un día cualquiera en mi calendario profesional. Como muchos sabéis, formo parte de Sage, y hoy hemos vivido un momento de esos que marcan un antes y un después: la inauguración oficial de nuestro nuevo Hub global en el distrito 22@ de Barcelona.
Para los que trabajamos día a día en la estrategia de producto y tecnología de la compañía, ver este espacio de más de 3.600 m² y 650 personas cobrar vida en el corazón del Poblenou es una confirmación de algo que venimos impulsando desde hace tiempo: Barcelona es el motor de la innovación de Sage en Europa.
Junto a los hubs de Newcastle y Atlanta, Barcelona se consolida como uno de los tres grandes centros de decisión tecnológica del grupo a nivel mundial donde desarrollamos la nueva generación de productos equipados con inteligencia artificial y que exportamos al resto de países del mundo.
Más allá de los números y los metros cuadrados, lo que más me ilusiona de este nuevo Hub es el modelo de colaboración. Hemos diseñado un espacio que favorece el trabajo híbrido, la creatividad y, sobre todo, la conexión humana.
No solo venimos a Barcelona a buscar talento; venimos a aportar valor, a crear empleo de calidad (con ese compromiso de crecer un 10% anual) y a ser parte activa del tejido tecnológico de la ciudad.
Trabajar en una multinacional con más de 10.000 empleados que decide apostar tan fuerte por tu ciudad es un privilegio. Este Hub es un imán de talento que nos permitirá seguir liderando la digitalización de las empresas desde aquí mismo, desde el 22@.
Pues bien, hoy he descubierto un servicio web que me puede ayudar a acelerar el traspaso de información digital a papel, el cual considero que es más perdurable cuando ya no habite este planeta.
La web en cuestión es PixxiBook y solamente pasándole la URL de mi blog me genera el libro. Tengo que decir que me ha gustado mucho porque incluso la maquetación es elegante y moderna y sobre todo muy limpia.
A la que tenga un buen rato me lo miraré con calma y pediré los 5 tomos, de unas 250 páginas cada uno, que son necesarios, para imprimir los casi 30 años de posts que tengo.
Ya hace más de un año que me compré mi Subaru Forrester del 2021 con 40.000 kms. He hecho bastantes kilómetros por autopista tanto en España como atravesando Europa en verano. También lo he metido por muchísimas pistas forestales de alta montaña, nieve y ríos. Quizás no tanto por ciudad aunque algo, también.
Para poder hablar y compararlo con otros vehículos quizás debo empezar diciendo los coches que he tenido antes: Hyundai Santa Fe, Hyundai ix35, Seat Alhambra, Mercedes GLC, Volvo XC60 y Volvo XC90. También he conducido durante algunas semanas un Audi Q5 y algún que otro BMW. De todos estos, Volvo marca la diferencia en cuanto a fiabilidad y facilidad de uso.
Pero el Subaru Forrester juega en otra categoría. Es probablemente uno de los coches más honestos y fiables del mercado ahora mismo y absolutamente todo de él me encanta.
Mi Subaru Forrester a 2.000 m. de altura a punto de llegar al Lago de Urdiceto en el Pirineo Aragonés
Para empezar diré que se comporta excepcionalmente bien fuera del asfalto gracias a su tracción total permanente y sus 22 cms de altura libre al suelo. Sus 150 CV dan de sobra para cualquier desnivel y especialmente se notan en caminos en muy mal estado con lluvia, piedras y rampas empinadas.
Por carretera, es un coche muy cómodo si estás habituado al cambio automático progresivo CVT de Subaru y sobre todo si sabes como se usa. Nada que envidiar a los cambios automáticos de otras marcas. Respecto a consumos, es cierto que gasta un poco más que un Volvo o un Mercedes y el pasado verano en 3.000 kms por Italia, Francia, Alemania, Austria y Luxemburgo me salió una media de 7,9 l/100 kms aunque tengo que decir sin pasarme de 130-140 kms/h (en Alemania hay muchas autopistas sin límite).
El único problema que he tenido en los 15.000 kms que he hecho fue una mañana en un camping en Italia donde me dejé la batería conectada a unas luces por la noche y no había forma de arrancarlo. El asunto se arregló con unas pinzas y conectándolo a otra batería en el mismo sitio. Muy fácil.
A nivel de seguridad, es excelente: conduce y frena solo, te dice cuando te despistas y tiene cualquier cosa que puedas imaginar en un Audi o Volvo.
En curvas es dificil encontrar algo igual. Su motor boxer en horizontal, muy cerca del suelo, le ofrece una estabilidad sin igual y la tracción permantente hace que puedas subir o bajar carreteras de montaña con mucha seguridad, incluso en mojado.
En fin, el Subaru Forrester me encanta y lo considero una de mis cuatro compras maestras de los últimos 10 años junto a mi nevera con dispensador de agua exterior Samsung, la Fantic Caballero y mi Icom IC7300.
En un nuevo día de épica, el sábado pasado, Pol, mi hermano y yo ascendimos a Navaín desde Ascaso con unos tiempos bastantes dignos: 1h 51′ para subir y 58′ para bajar.
Además de estar un poco en forma, es muy importante ir bien calzado con buen agarre en la suela porque algunos trozos con fuerte pendiente tienen bastante piedra suelta sobre roca dura.
Pol, Xavi y yo en lo alto de Nabaín con el Monte Perdido de fondo
En la foto, a Pol y a mi no se nos ve muy bien la cara por culpa de la sombra de nuestras gorras pero se nos intuye que somos nosotros. De fondo, justo a la derecha de la cabeza de Pol, magestuoso, se alza el Monte Perdido de 3.355 m.
Esta ha sido mi segunda ascensión a Navaín (1.790 m) en menos de un mes.