Record del Mundo de Maratón

No todos los días tienes la oportunidad de correr en una carrera en la que se bate un record del mundo… Ayer, en Berlín, el etíope Haile Gebrselassie hizo trizas el record del mundo de maratón dejándolo en 2h 04′ 26”, casi 30 segundos menos que el tiempo que consiguió Paul Tergat en 2003. En mi caso me tuve que conformar con 3h 47′ 43”, mi mejor marca desde 1999.

El Nacimiento de Arvisa

En 1992 Víctor, José Miguel y yo creamos Arvisa (cuyas siglas eran las iniciales de nuestros apellidos: ARoca-VIcente-SAmpietro). La idea era ganar dinero con lo que habíamos aprendido en la universidad (?!). Planeamos muchas cosas, entre ellas el sistema de conexión de calculadoras a ordenador por un 10% de coste que tenían las interfaces comerciales, pero hicimos muy pocas: sistemas electrónicos “a medida” para estudiantes (quizás para sus prácticas y proyectos de fin de carrera…) y tres decodificadores de datos para emisoras de radio que permitían la recepción directa de imágenes de satélite, RTTY y televisión de barrido lento. Hoy, me he deshecho de un montón de trastos “electrónicos”, entre ellos, un prototipo digital increible que permitía transmitir un código de llamada DX de forma automática y repetitiva conectado a un emisor de rádio (ver fotografía).

Cosas que Tiré: Multímetro Analógico

Este multímetro analógico prehistórico a pilas daba vueltas por casa desde hacía más de 20 años cuando me lo regalo mi primo Toni que no sabía que hacer con el. La verdad es que realmente lo utilicé muy poco porque en 1990 me compré uno más moderno mientras estudiaba electrónica.

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Cosas que Tiré: Reliquias de Ordenador

Uno de mis hobbies preferidos durante muchos años ha sido el desmontar trastos electrónicos, entre los cuales triunfaban los ordenadores. La afición se incrementó después de cursar en 1992 la asignatura de Ordenadores en la universidad. Hoy he tirado unos cuantos componentes ya obsoletos que andaban por casa desde hacía tiempo.

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6 Grados de Separación

Las redes sociales-profesionales como Xing y Linkedin, entre otras, utilizan una curiosa y asombrosa teoría llamada “Seis grados de separación” que explica que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona en el planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cuatro intermediarios. La teoría fue inicialmente propuesta en 1929 por Frigyes Karinthy en una corta historia llamada Chains. El concepto está basado en la idea de que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera.Investigando un poco en Wikipedia, he descubierto que en la década de los 50, Ithiel de Sola Pool y Manfred Kochen se propusieron demostrar la teoría matemáticamente. Aunque eran capaces de enunciar la cuestión “dado un conjunto de N personas, ¿cual es la probabilidad de que cada miembro de estos N estén conectados con otro miembro vía k1, k2, k3, … , kn enlaces?”, después de 20 años desistieron y no fue nuevamente hasta 1967 cuando el psicólogo Stanley Milgram ideó una nueva manera de probar la teoría, que él llamó “el problema del pequeño mundo”. Al azar seleccionó varias personas del medio oeste estadounidense para que enviaran tarjetas postales a un extraño situado en Massachusetts, situado a varios miles de kms de distancia. Los remitentes conocían el nombre del destinatario, su ocupación y su localización aproximada. Se les indicó que enviaran el paquete a una persona que ellos conocieran directamente y que pensaran que fuera la que más probabilidades tendría, de todos sus amigos, de conocer directamente al destinatario. Esta persona tendría que hacer lo mismo y así sucesivamente hasta que el paquete fuera entregado personalmente a su destinatario final.

Aunque los participantes esperaban que la cadena incluyera al menos cientos de intermediarios, la entrega de cada paquete solamente llevó, como promedio, entre cinco y siete intermediarios. Los descubrimientos de Milgram fueron publicados en “Psychology Today” e inspiraron la frase seis grados de separación. Sin embargo, los descubrimientos de Milgram fueron criticados porque éstos estaban basados en el número de paquetes que alcanzaron el destinatario pretendido, que fueron sólo alrededor de un tercio del total de paquetes enviados. Además, muchos reclamaron que el experimento de Milgram era parcial en favor del éxito de la entrega de los paquetes seleccionando sus participantes de una lista de gente probablemente con ingresos por encima de lo normal, y por tanto no representativo de la persona media.

Las Fiestas de Antaño en Margudgued

– Extraído del Programa de las Fiestas de San Antón de 2007 –

Aunque la fiesta de San Pedro de Verona era la fiesta pequeña de nuestra localidad, se celebraban tres días distintos. La vispera de San Pedro los mozos iban a buscar un pino cada uno y se adornaba la plaza con pinos y banderillas de papel. Después, los mozos subían al campanario de la iglesia al que se accedía a través del coro (que ya no existe) y se bandeaban las campanas.

El 29 de abril, día de San Pedro de Verona, como no, era el día grande de la fiesta. Por la mañana, se hacía la misa en honor al Santo, cantada y acompañada por la orquesta; los mozos y la orquesta se situaban en el coro durante la celebración.

Al término de la ceremonia, como todavía hoy se sigue haciendo, se bendecían las tortas, el vino y unos ramos de olivo y se salía con éstos en procesión hasta la cruz donde se hacía la bendición de los términos para que el patrón protegiera las cosechas de las tormentas. A la hora de comer, cada uno se iba a su casa y comía con sus parientes que venían de los pueblos cercanos a celebrar las fiestas.

A la caída de la tarde los mozos pasaban por las casas de las mozas para recogerlas y llevarlas al baile. “Si no íbamos a recogerlas, no salían a bailar”, recuerda Ramón.

Alrededor de las 8 de la tarde comenzaba la primera sesión de baile que duraba hasta las 10 de la noche. Las orquestas estaban compuestas por músicos de localidades cercanas a la nuestra que tocaban algún instrumento como el violín, saxofón o guitarra.

Cuando terminaba el baile al que asistía gente de las localidades próximas, los vecinos del pueblo invitaban a los conocidos a cenar a sus casas, junto con los parientes. Nadie se quedaba sin cenar. Después de la cena, de nuevo los mozos pasaban por las casas de las mozas para tomar una copa y recogerlas para ir a la segunda sesión de baile.

Los demás días se celebraban más o menos de la misma manera, excepto la procesión, bendición de términos y reparto de la caridad, que se hacía sólo el 29 de abril. El último día se organizaba una rifa, en la que se sorteaban pollos, patas de cerdo, panes blancos,etc. Normalmente los agraciados con los premios los cedían para el pueblo y se juntaban mozos y mozas para cenar todos juntos con lo que les había dado la rifa. Después, de nuevo a bailar y con esto terminaban las fiestas.

Al final de todo, se pasaban cuentas de todos los gastos que había habido y se dividían entre los mozos que lo abonaban entre todos.

Escrito por Ramón Cavero Bielsa y Teresa Laplana Rodríguez

Cosas que Tiré: La Insoladora

Este aparato es una insoladora y se usaba en su tiempo para fotoimpresionar circuitos impresos diseñados por uno mismo. Tras un baño en varios ácidos, se conseguía un circuito limpio y listo para montar los componentes electrónicos.

Esta insoladora la hice con un par de fluorescentes y una madera pero hacía ya más de 10 años que no la utilizaba. Hoy, con mucha pena, ha pasado a mejor vida.

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