Grado de desarrollo de un país

Más allá de los complicados indicadores económicos que manejan los estudiosos para evaluar el grado de progreso y riqueza de un país, hay una alternativa rápida y sencilla para conocer el nivel de desarrollo de una ciudad, región o estado simplemente paseando una mañana y prestando atención a los siguientes puntos:

  • Uniformidad de las aceras. Una acera, ordenada, sin agujeros, uniforme y sin hierbajos suele corresponder a una nación bien desarrollada. Por el contrario, las aceras sin urbanizar o donde cada 3 metros cambia la forma de las baldosas o donde cada vivienda escoge cómo quiere tener su trozo de acera suele significar presupuestos escasos y falta de rigor en las leyes de urbanización de la ciudad. La situación más extrema es ya cuando no hay ni acera o esta se encuentra totalmente sin urbanizar como en muchas ciudades en África.
  • Número de cables aéreos en núcleos urbanos. En líneas generales, los países más desarrollados no acostumbran a tener una gran densidad de cables telefónicos, de TV por cable o eléctricos, colgados entre edificios o atravesando las calles de las ciudades. Una buena política urbana acompañada de un buen presupuesto suele obligar a las compañías a enterrar todos los cables y a prohibir que estos queden colgando no tan solo al aire libre sino de las fachadas de los edificios.
Cruce de cables en la India
Cruce de cables en la India
  • Uso del cinturón de seguridad en coches y del casco en motos. Este es también otro de los aspectos más representativos de países poco desarrollados; si bien casi todos los gobiernos incluyen dentro de sus normas de circulación el uso del cinturón y del casco, no pocos son los que ni controlan su aplicación ni impulsan campañas para difundir su concienciación lo que provoca que los conductores no se sensibilicen con estas fáciles normas de seguridad.
  • Aparatosidad de las gorras de la policía o de los militares. Este es uno de los indicadores que más me apasionan. Al principio creí que era más característico de los antiguos países de la “Europa del Este” pero con el tiempo he ido descubriendo que está íntimamente ligado a países en vías de desarrollo o donde la falta de democracia hace prevalecer la ley y el orden a base de poner más policía visiblemente ataviada en las calles. Buenos ejemplos son las gorras que utilizan los militares en Corea del Norte (donde casi podría aterrizar un helicóptero) o nuestros viejos tricornios de la Guardia Civil.

Hay un montón de indicadores más como el número de policía en la calle, la antigüedad media de los vehículos, el uso y conocimiento del inglés, animales no domésticos en las ciudades (vacas, burros, gallinas y cerdos), carreteras asfaltadas, uso del taxímetro en los taxis (cuando hay taxis), número de papeleras, etc… sin embargo, evaluando estos cuatro que he descrito al principio nos puede dar una idea rápida de donde nos hemos metido.

La Tumba de Tamerlán

Tamerlán conquistó todo Asia Central en la segunda mitad del siglo XIV y sus ejércitos recorrieron desde Moscú y Anatolia hasta Delhi, en la India, anexionándose todo cuanto encontraban a su paso. En Uzbekistan está considerado el gran héroe nacional y las plazas y calles principales de todas las ciudades llevan su nombre.

Está enterrado en la ciudad de Samarcanda en el espectacular Mausoleo de Gur-E-Amir y en 1941, siendo Uzbekistan territorio de la URSS, el antropólogo ruso Mikhail Gerasinov y su equipo decidieron abrir la cripta de jade del héroe uzbeko para realizar toda una serie de pruebas forenses y determinaron su altura y causa del la muerte.

Mausoleo de Gur-E-Amir
Mausoleo de Gur-E-Amir

Al abrir el sepulcro, el equipo de arqueólogos se encontró con un manuscrito alertando de grandes calamidades a quien osase molestar el sueño enterno de Tamerlán y concretamente que quien lo hiciera debería hacer frente a la invasión de un ejército incluso más poderoso que el suyo. Al día siguiente, el 22 de junio de 1941, Hitler invadió la Unión Soviética en la denominada Operación Barbaroja.