Al final da igual que nos informemos en periódicos, televisión o por redes sociales. La información está siempre manipulada y hemos llegado a tal grado de sofisticación que es muy difícil diferenciar la verdad. Algunos buscan beneficiar a un partido político en concreto mientras otros símplemente quieren hacer dinero, conseguir espectadores y para ello vale todo.
Los corazones son fácilmente conquistables y solamente hace falta saber hacerlo. Tom Wolfe, en «Emboscada en Fort Bragg«, exprime este concepto hasta final para lograr un relato casi épico que podría ser perfectamente contemporáneo.
Ambientada en una base norteamericana en la que se entrenan fuerzas especiales del ejército, se comete un crimen y una cadena de televisión decide investigar lo sucedido, no para esclarecer los hechos sino solamente para luchar por la audiencia.