El Día de Mañana

Mi madre, cuando llego a los 70 años, escribió algunas reflexiones sobre la vida en una serie de 7 capítulos cada uno de ellos dedicados a un tema específico y que constituyen un documento de valor excepcional no solo para nosotros, su familia, sino para el público en general por lo insólito de sus escritos.

El Día de Mañana

Quisiera resumir lo que es para mi el día de mañana. Recuerdo que mi madre, cuando yo tenía alrededor de 10 años, me enseñaba con la mejor de las intenciones cosas para "el día de mañana"; me enseñaba a coser con ropas viejas, hacía vestidos de las muñecas,... Fui creciendo y a los 14 años me puse a trabajar de administrativa mañana y tarde, pero todavía quedaba tiempo para el día de mañana.

Cuando salía del trabajo, unos días iba a perfeccionar los estudios y otros a aprender a hacerme mi ropa (ya no os digo con que fin...).

Empecé a salir, pero a las 9:30 a casa. Esto era sagrado. Vivíamos en una planta baja y si no estaba a esa hora, mi madre salía al portal para verme llegar.

Los fines de semana tenía que ayudar en las tareas de la casa y a comprar con mi madre. Una chica debe saber hacerlo todo (repito, siempre con la mejor de las intenciones).

Tuve novio y a los 31 años nos casamos. Había llegado el día de mañana. Los primeros años de casada, eran otros tiempos, los ingresos no podían compararse con los de ahora. Vivíamos el presente pero pronto empezamos a pensar en el día de mañana: ni viajes, los caprichos muy reducidos,... como han cambiado los tiempos. Que no me pregunten si la nueva juventud tal como viene ahora se toman la vida mejor o peor; no sabría responderles.

Bueno, cuando creía que había llegado el día de mañana, a los 65 años, me doy cuenta que no es así; mientras hay salud se va marchando pero cuando a alguno de los dos le falta esta, hay que pedir ayuda pero... ¿A quién?. Porqué esta ayuda no es de venir media hora de visita. Esta ayuda es de asistencia continua y hay que buscar una persona que te asista. Otra solución es una residencia en la que vas apagándote. Es como si tuvieras un chupa-chup en la mano, que durante toda la vida más lamiendo, y cuando queda poco caramelo, tú sigues aferrada al mango. Llega un día que ya no hay fuerza ni para sostenerlo. Este sí es el día de mañana.

María Luisa Ventosa Fillat

Este es el original del artículo que descubrí en casa de mis padres no hace mucho.

Mi madre nació en 1935 y murió en 2014 a los 79 años. Siempre vivió en Barcelona.

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