Iglesia de Santa María del Mar

2007 – Barcelona

 

Encontramos, por primera vez, una referencia a la iglesia de Santa María del Mar , en un documento del año 998. Este templo es obra del arquitecto Berenguer de Montagut, y la primera piedra fué colocada como coronación de la conquista de Cerdeña, que completaba el dominio catalán en el Mediterráneo, iniciado cien años antes con la conquista de Mallorca, y que llegó a su total expansión con la entrada de Sicilia y Grecia en los dominios de la Casa de Barcelona.

La construcción de la actual iglesia comenzó en 1329 y pertenecía, exclusivamente a los feligreses, únicos responsables materiales del templo, ya que ellos fueron quienes la sufragaron; este hecho es una clara contraposición a la catedral que por aquellas mismas fechas también se estaba construyendo y que debía pertenecer, mayormente, a la nobleza y al alto clero. Parece ser que en la construcción participó activamente toda la población de la Ribera, en especial los descargadores del muelle, llamados galafates de la Ribera, los cuales llevaban las enormes piedras destinadas a la construcción de la iglesia desde las playas, donde estaban los barcos que las habían traído a Barcelona, hasta la mismisima plaza del Borne, cargándolas en sus espaldas, una a una.

Exteriormente, es la única gran iglesia gótica catalana perfectamente acabada. En sus fachadas encontramos los caracteres del gótico catalán, los cuales se diferencian de los caracteres del gótico europeo.

En el gótico catalán dominan las líneas horizontales y predominan los espacios llenos sobre los vacíos, terrados sin techo y preferencia por las grandes superfícies desnudas. Los contrafuertes son macizos, sin arbotantes, al contrario de lo que observamos en las catedrales góticas europeas, y las torres son octogonales y acabadas con terrados.

El interior de la iglesia es de una belleza extraordinaria y posee unas condiciones acústicas que hacen de este edificio religioso un espacio idóneo para conciertos, en el cual, en diversas ocasiones, se ha podido escuchar jazz, además de conciertos de música clásica y oriental.

Posíblemente, el monumento más espectacular de Barcelona.