La Grisicitud del Ser

Todo empieza por marcarse una rutina diaria. Levantarse a la misma hora, desayunar a la misma hora, comer a la misma hora, llegar al trabajo a la misma hora, sentarse en el sillón a la misma hora y acostarse a la misma hora.

Después se suma el no hacer ejercicio o sea adentrarse en el oscuro y gris mundo del sedentario, no cambiar de empresa en 30 años, hacer de los fines de semana una rutina y casarse con una persona gris. Eso ya es el colmo.

Y cuando te das cuenta eres la persona más gris del planeta.

Pero nunca es tarde. Siempre puedes cambiarte de trabajo. Apuntarte a un gimnasio, ponerte en forma, los fines de semana combinarlos de forma que uno hagas trekking, el otro submarinismo y otro parapente, otro te de por ahí y te largues con el coche a París.

Es un buen comienzo…

Siguiendo en la misma órbita, aun quedan unas pocas cosas que hacer para desprenderse del caparazón gris: apuntarte a Internet, hacerte tu página web, escribir un libro, hacer un viaje a algún país del este en solitario y montar a caballo (o si no hay dinero, alquilar una tarde unos patines).

Es difícil intentar analizar a que se debe esta tendencia innata al sofatismo y sillonismo, aunque está claro que nuestra adicción existe y está ahí. Quizás pudiera explicarse a partir de la Teoría Entrópica, según la cual todo tiende al desorden y al caos.

Volvamos a la grisicitud. Si la análizamos cuidadosamente descubriremos que se trata de una enfermedad, y además contagiosa.

Las principales características del grisaceo son:

  • Generalmente habla despacio y con voz grave.
  • Se queja en demasía de sus penas y desgracias.
  • Repite ideas y conceptos una y otra vez (corto de ideas).
  • Su punto de referencia es el pasado en vez del futuro.
  • En su habitación la luz será insuficiente.
  • No tiene apenas fotos, y si las tiene prácticamente todas son foto-estatua.
  • Nunca es líder de nada.
  • No sabe estar solo.
  • Suspira en exceso.
  • Siempre está pendiente de lo que dirán los otros de él.
  • Es muy pesimista y crítico.

Puedes, si quieres, formularte tu mismo las características anteriores a modo de test para verificar si eres o no eres gris. Quizás descubras apesadumbrado que eres un grisaceo. Y te de igual.

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